Un duro traspiés

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Los buenos resultados obtenidos en los últimos sondeos por la candidata del partido de los trabajadores (PT) de Brasil al que pertenece el actual mandatario del país Luiz Inácio Lula da Silva, Dilma Rousseff, se han visto empañados estos últimos días por unas acusaciones de corrupción. Este escándalo político ha alcanzado a la ministra de la Casa Civil, Erenice Guerra, considerada como la número dos del Ejecutivo, hasta tal punto, que ha tenido que presentar su dimisión en presencia del líder brasileño. Los buenos resultados obtenidos en los últimos sondeos por la candidata del partido de los trabajadores (PT) de Brasil al que pertenece el actual mandatario del país Luiz Inácio Lula da Silva, Dilma Rousseff, se han visto empañados estos últimos días por unas acusaciones de corrupción. Este escándalo político ha alcanzado a la ministra de la Casa Civil, Erenice Guerra, considerada como la número dos del Ejecutivo, hasta tal punto, que ha tenido que presentar su dimisión en presencia del líder brasileño.

Esta decisión, que ha sido tomada por Lula para no perjudicar la candidatura de Rousseff a las próximas elecciones del 3 de octubre, se ha tomado ha raíz de la publicación, en diario local Folha de Sao Paulo, de nuevos datos en los que se exponen los contactos oscuros y actividades de lobby que los hijos de Guerra mantenían en el Gobierno para cobrar comisiones a las empresas.

Este nuevo escándalo surgió a raíz de la noticia publicada por la revista Veja en la que se acusa a la ex ministra de estar implicada en una supuesta trama de tráfico de influencias y pago de comisiones. En este artículo también se explica que Guerra era la mano derecha de Rousseff, a quien asesoraba, en el mismo momento en el que la empresa de uno de sus hijos, Capital Assessoria e Consultoria, se embolsaba grandes comisiones de algunas empresas para que, gracias a sus contactos con las altas esferas del Gobierno, estas pudieran acceder más fácilmente a los contratos públicos.

Una de estas compañías, según señala Europa Press, es la privada energética brasileña EDRB desde donde se asegura que el hijo de Guerra le exigió sin ningún éxito una comisión para que el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) le concediera un préstamo.

Portavoces de EDRB han asegurado también que algunos de sus representantes mantuvieron reuniones con la ex ministra mientras adelantaban el proceso de solicitud de un préstamo de 9.000 millones de reales (unos 4.000 millones de euros) para conseguir financiación de un proyecto en el norte de Brasil. El hijo de Guerra habría pedido, según las fuentes de la empresa, una comisión del 5%.

En una carta leída por el portavoz de la Presidencia, Marcelo Baumbach, ante los medios perteneciente a Guerra, se explica que en estos momentos la ex ministra necesita paz y tiempo para defenderse a sí misma y a su familia y hacer prevalecer la verdad, cosa que resulta incompatible con la carga de trabajo que tiene que desempeñar en la Casa Civil.

Este suceso no es el único que ha salpicado ha Rousseff en las últimas semanas. También hay que incluir la investigación llevada a cabo por la Policía Federal por la presunta violación del secreto fiscal de la hija del candidato socialdemócrata, José Serra, y del vicepresidente del Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB), Eduardo Jorge.

Serra cree que el PT habría podido acceder a los expedientes fiscales de estas personas en la búsqueda de información ilegal para ser filtrada posteriormente a la prensa durante la campaña electoral. Estas investigaciones han aclarado por el momento quienes han sido los responsables directos de las actividades de espionaje. También se sabe que algunos de estos ‘espías’ fueron militantes del PT.

Las últimas encuestas realizadas por el instituto Datafolha, uno de los más importantes del país en estudios de mercado y sondeos, cifran en un 51% la intención de votos para Rousseff, frente al 27% de Serra y el 11% de la candidata del Partido Verde (PV) la ex ministra de Medioambiente Marina Silva.

Este sondeo fue realizado antes de que se destapara este escándalo de corrupción, por lo que no se sabe como le habrá afectado a la candidata de Lula, Rousseff, estas noticias de cara a las próximas elecciones. Sólo queda esperar a algún otro sondeo o al 3 de octubre para responder a esta pregunta.

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