Tormenta anunciada

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Tal y como marcaba el guión, el fin de la tregua navideña ha vuelto a reactivar la crisis de la deuda soberana en Europa. Los especuladores se han despertado de su letargo y aunque Portugal parecía haber recibido ya la ‘extremaunción’, los rumores propagados por bancos como Citigroup o Deutsche Bank acerca de la necesidad de un rescate inminente han vuelto a disparar las tensiones en los mercados de deuda periféricos. Tal y como marcaba el guión, el fin de la tregua navideña ha vuelto a reactivar la crisis de la deuda soberana en Europa. Los especuladores se han despertado de su letargo y aunque Portugal parecía haber recibido ya la ‘extremaunción’, los rumores propagados por bancos como Citigroup o Deutsche Bank acerca de la necesidad de un rescate inminente han vuelto a disparar las tensiones en los mercados de deuda periféricos.

La prima de riesgo de Portugal repuntó 18 puntos básicos, hasta los 422 puntos, muy cerca del récord histórico que marcó a finales de noviembre, coincidiendo con el salvamento de Irlanda.

España, que se había beneficiado estos días de las muestras de confianza de China, también ha sucumbido. La rentabilidad de sus bonos de referencia alcanzaron el 5,54% y el riesgo país llegó a tocar los 260 puntos, muy cerca del máximo alcanzado hace dos meses.

Las bolsas también se contagiaron. Los principales indicadores europeos cedieron entre el 0,5% y el 1%, pero el español, el Ibex 35, llegó a perder un 1,5%. Las dudas además se han reflejado en el mercado de divisas, donde el euro perdió la barrera de los 1,30 dólares.

Dentro de una semana se cumplirá el primer aniversario de la crisis de deuda de la eurozona. Y el escenario que se perfila en 2011 es similar al de este año. Sólo cambiarán los protagonistas: Grecia e Irlanda por España e Italia: economías de mucho mayor tamaño que cada vez tienen más complicado escapar de las prácticas especulativas.

Aunque hoy el mercado pareció ignorar a Italia (su prima de riesgo apenas registró cambios), los próximos doce meses también serán difíciles. Un dato: hace sólo doce meses, Irlanda ofrecía un rendimiento del 4,83% por sus bonos a diez años, el mismo que paga Italia ahora.

Las previsiones también dan a entender todo lo contrario. The Economist Inteligence Unit (IU), uno de los proveedores de datos macro más utilizados por los especuladores financieros, acaba de publicar sus pronósticos de crecimiento del PIB para este año y los guarismos sirven, entre otras cosas, para insertar una segunda ‘i latina’ en el grupo de los PIIGS, acrónico despectivo creado por la prensa anglosajona para referirse a los países periféricos de la UE.

Todos ellos, el quinteto de la muerte, están incluidos en la listas de las diez naciones cuya economía crecerá menos en 2011.

España es el que saca mejor nota en este grupo con una previsión de crecimiento del 0,6%, superior a la de Italia (+0,4%). Los otros tres miembros de esta élite de la podredumbre lo llevan peor. Irlanda decrecerá un 0,9%, Portugal un 1,2% y Grecia un 3,6%.

Además hoy, Citigroup ha hecho público su informe ‘Global Equity Outlook’’, en el que estima que el PIB español se contraerá un 0,1% este año, para pasar a una ligera recuperación del 0,2% en 2012.

De este modo, el crecimiento de la economía española se situará muy por debajo de la media estimada para los países de la Eurozona, que Citi sitúa en el 1,4% para este año y en el 1,2% para el próximo.

Pero más allá de las tesis del déficit o el elevado endeudamiento, la falta de unidad en la Eurozona hace presuponer que los casos de Grecia e Irlanda (incluso Portugal) son el prólogo de una segunda crisis que se advierte más virulenta.

Lejos de adoptar medidas que apuesten por la consolidación fiscal de la región, algunos Gobiernos (Alemania sobre todo) han optado por anteponer los intereses nacionales a los del área euro.

Sin embargo, Francia parece haber dado un pequeño paso en otra dirección, tal vez ante las consecuencias que podrían provocar futuros recortes de rating, como el hecho de que el Banco de Suiza deje de aceptar bonos como colateral, algo que ya le ha pasado a Irlanda, pero también a Portugal.

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, entregará al presidente permanente del Consejo de la Unión Europea, Herman van Rompuy, un informe elaborado por dos diputados franceses en el que propone crear un Tesoro europeo.

Este órgano comenzaría con Francia y Alemania y se ampliaría a los Estados que respeten el límite de déficit del 3% que impone el Pacto de Estabilidad y Crecimiento.

Para poner en marcha este órgano, el Gobierno francés deberá convencer al alemán de su capacidad para mantener el déficit público bajo control, según el documento.

Tanto Sarkozy como la canciller alemana, Angela Merkel, se han opuesto a la idea de impulsar eurobonos, si bien esta propuesta parece abrir la puerta a esta operación.

Los eurobonos beneficiarían a los países más castigados por la crisis fiscal, ya que les permitiría conseguir préstamos más baratos y prevenir futuras crisis de deuda en la UE. El informe de los dos parlamentarios considera que los eurobonos serían beneficiosos para los Veintisiete.

Pero Alemania sigue en sus trece. Las regulaciones aprobadas recientemente en este país aseguran que en 2016 el país no experimente déficit. La canciller alemana, Angela Merkel, ha dado el visto bueno a su Gobierno para que redacte un borrador en el que pedirán al resto de la Eurozona que haga lo necesario para lograr un resultado similar.

La propuesta se presentará a finales de mes en Bruselas, y el peso específico que tiene Alemania podría decantar la votación a favor de trabajar en este objetivo, según informa el semanario ‘Der Spiegel’.

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