Riesgo cambiario

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El Gobierno de Juan Manuel Santos ha puesto en marcha un instrumento financiero que tiene la finalidad de proporcionar cobertura a los productores agrícolas de Colombia ante una posible caída de la tasa de cambio del peso frente al dólar. Según este programa, el Ministerio de Agricultura destinará 49.000 millones de pesos (19,28 millones de euros) a este fin. Es decir, a conseguir que cuando se haya recolectado la cosecha y cumplido el compromiso de venderla a los precios ahora fijados, en caso de que el dólar suba, los campesinos no vean reducidas sus ganancias. El Gobierno de Juan Manuel Santos ha puesto en marcha un instrumento financiero que tiene la finalidad de proporcionar cobertura a los productores agrícolas de Colombia ante una posible caída de la tasa de cambio del peso frente al dólar. Según este programa, el Ministerio de Agricultura destinará 49.000 millones de pesos (19,28 millones de euros) a este fin. Es decir, a conseguir que cuando se haya recolectado la cosecha y cumplido el compromiso de venderla a los precios ahora fijados, en caso de que el dólar suba, los campesinos no vean reducidas sus ganancias.

Se trata de impedir que una posible revalorización del dólar recorte las ganancias de los agriculotres colombianos cuando se produzca el pago de los contratos de futuros ahora suscritos. Según los analistas consultados por esta publicación, la razón que tiene Juan Manuel Santos para promover esta iniciativa es la falta de cobertura con la que cuentan estos exportadores para mitigar el riesgo que supone la tasa cambiaria. El riesgo cambiario se define como la posible pérdida o ganancia que ocurre como resultado de una variación no anticipada en la tasa de cambio.

Ya sea por desconocimiento o por unos estatutos antiguos de algunas compañías que prohíben dicha cobertura, los exportadores colombianos tienen una escasa protección hacia una disminución de la tasa de cambio del peso.

En efecto, según el Reporte de Estabilidad Financiera que elabora el Banco Central de México, en el país existe un muy bajo uso de instrumentos derivados para contrarrestar las fluctuaciones de la tasa de cambio. Las compañías que utilizan instrumentos como opciones o futuros de tasas de cambio representan un escaso porcentaje del 21,5%. Sin embargo, la exposición de las compañías hacia el mercado internacional y, en concreto, hacia el dólar no muestra variación alguna en este comportamiento, ya que del porcentaje anteriormente citado, el 30,1% tienen alguno de sus activos o pasivos denominado en dólares.

Por otra parte, el porcentaje de empresas que utilizan este tipo de instrumentos se incrementa conforme lo hace el tamaño de la compañía. De esta manera, las firmas que más recurren a este tipo de coberturas son aquellas denominadas grandes, es decir, que tienen más de 15.500 millones de dólares (11.628 millones de euros) de activos. De ellas, un 40,1% contratan este tipo de instrumentos, frente a un 11,7% de las empresas pequeñas.

Según el Reporte de Estabilidad Financiera, este resultado está asociado con los costos fijos que suponen mantener un programa de cobertura, que desincentiva a las compañías pequeñas a usar estos instrumentos a pesar de los potenciales beneficios que ofrecen.

Así pues, el costo de establecer y mantener este tipo de programas es una de las razones por las que, según el informe del Banco Central, las compañías no recurren a estos instrumentos. Las otras dos son el desconocimiento de los mismos y la percepción de que el Banco Central intervendrá en el mercado para controlar las tasas de cambio.

El Gobierno de Colombia pretende, por lo tanto, proteger a estos agricultores frente a una bajada en la tasa de cambio originada, principalmente, por la apreciación del dólar.

En este sentido, el apoyo del Gobierno consiste en subsidiar un porcentaje del costo de las coberturas sobre la tasa de cambio. Dicho porcentaje varía entre el 60 y el 70% de acuerdo al vencimiento de la cobertura, que puede ser de hasta 90 días o superior a 90 días, respectivamente. El apoyo del Gobierno no podrá superar los 50 dólares (37,51 euros) por cada dólar cubierto.

En otras palabras, con esta cobertura, el agricultor exportador adquiere el derecho de vender a ese precio cada dólar cubierto. De esta forma, “son una especie de operaciones a futuro con la finalidad de protegerse frente a un cambio en el valor de la tasa de cambio”, según han comentado a esta publicación analistas de la entidad colombiana Bancolombia.

La variación de la tasa de cambio perjudica a los exportadores en el sentido en que, si éstos no están protegidos, ante una caída en este índice recibirán menos ingresos por sus exportaciones. Pero, según han comentado a esta publicación los analistas consultados, esto afecta más a sectores donde se realiza un alto uso de mano de obra en la producción, como por ejemplo el sector florista.

La razón, según estos expertos, es que la mano de obra es un coste fijo, y cuando los ingresos son volátiles por una elevada exposición al riesgo cambiario, esto supone una clara desventaja. Si bajan la tasa de cambio, los ingresos de estos productores se verán menguados, pero continuarán con la necesidad de mantener esos costos, dado que la mano de obra es imprescindible para dar una continuidad a la producción.

Por lo tanto, los analistas consultados por Americaeconomica.com opinan que los empresarios deberían ser conscientes de que en la actualidad existe una tendencia a la apreciación del dólar y deben concienciarse de que es necesaria una protección ante este riesgo cambiario.

Según un estratega en la tasa de cambio de Bancolombia que ha pedido no ser identificado, las expectativas apuntan hacia una revaluación del tipo cambiario ya que se espera que entre una buena cantidad de flujos de inversión extranjera directa en el país, dado que se espera una bonanza minero-energética. Además, Colombia está en aras de recuperar el grado de inversión de cara a las agencias de calificación internacionales, lo que, según este estratega, acentuará la revaluación de la tasa de cambio.

Además, la guerra de divisas que ocupa el panorama económico internacional inyecta una mayor liquidez, sobre todo en los mercados emergentes, a los que han llegado muchos flujos de inversión extranjera. Por lo tanto, todo presiona para que bajen las tasas de cambio del país, lo que afectaría, principalmente, a las exportaciones no tradicionales, como la banana, los alimentos, las flores, y el textil.

Sin embargo, las exportaciones tradicionales de Colombia tienen una menor exposición a las tasas de cambio. El petróleo, el carbón, el hierro, el níquel y el café, entre otros productos que se encuentran entre las exportaciones tradicionales del país, dependen más de los precios internacionales de las materias primas. El alza en estos precios experimentada en los últimos meses contrarresta, sin embargo, los efectos que sobre las exportaciones colombianas pueda tener el riesgo cambiario.

Por otra parte, según han recordado a Americaeconomica.com los analistas consultados, Colombia depende más de la demanda interna que del sector externo en la producción del país. De esta forma, las exportaciones tradicionales tienen un peso del 7% sobre el Producto Interior Bruto (PIB) colombiano, mientras que la importancia de las no tradicionales apenas llega al 6,4% del PIB.

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