Puesta a punto

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La presidenta de Argentina, Cristina Fernández, prepara sus próximas estrategias económicas a seguir durante 2011. Quiere hacer la paz con los inversores internacionales y prepararse el terreno, si quiere, para su reelección en la Casa Rosada. Un plan que, de no haber muerto Néstor Kirchner, tendría asegurado, pero que si ahora tuviera que cambiar ya sólo estaría bajo su responsabilidad. La presidenta de Argentina, Cristina Fernández, prepara sus próximas estrategias económicas a seguir durante 2011. Quiere hacer la paz con los inversores internacionales y prepararse el terreno, si quiere, para su reelección en la Casa Rosada. Un plan que, de no haber muerto Néstor Kirchner, tendría asegurado, pero que si ahora tuviera que cambiar ya sólo estaría bajo su responsabilidad.

Es posible que la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, participara en el diseño de la ruta política del ex – mandatario y ya desaparecido Néstor Kirchner. Sea como sea, los dos sucesos acontecidos esta semana en Argentina demuestran que la Presidenta de la nación continúa, una vez fallecido su marido, con su ‘anterior’ plan.

Se trata, por un lado, de la firma de un contrato con el Fondo Monetario Internacional (FMI) según el cual el organismo transnacional ayudará al país a elaborar un nuevo Índice de Precios al Consumo (IPC). Además, Cristina Fernández no ‘se ha bajado los pantalones’ ante la oposición del país en su discusión sobre los Presupuestos de 2011, lo que ha desembocado en la ‘ausencia’ de cuentas para el año que viene. Noticia ésta que supone que podrá manejar las cuentas a discreción durante el año legislativo y que puede asegurarle, si quiere, la victoria de las próximas elecciones. Cristina podrá de esta forma abordar medidas populistas de cualquier tipo sin comprometer el objetivo de déficit y podrá realizar aportaciones monetarias a determinados colectivos.

En efecto, los técnicos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) elaborarán un nuevo índice, y contarán para ello con la cooperación y asistencia del FMI en la confección de las estadísticas. Acuerdo que se ha producido en un clima controvertido, debido a que precisamente las cifras del IPC han sido claves a la hora de discutir y finalmente bloquear los Presupuestos para 2011 y al clima de confrontación con el FMI desde que Néstor Kirchner accediera a la Presidencia y que Cristina Fernández se ha cuidado de mantener.

El Ministro de Hacienda, Amado Boudou, ha reconocido que el nuevo IPC no estará disponible hasta dentro de unos dos o tres años, lo que significa que no estará listo para el término del mandato de Cristina Fernández. Boudou ha realizado esta declaración durante su encuentro con representantes de las universidades nacionales que han elaborado un informe sobre la situación del tan cuestionado Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).

Las cinco mayores universidades argentinas han realizado un informe muy crítico sobre el funcionamiento del organismo estadístico del país. En este estudio, sus responsables afirman que el Indec no puede ser considerado una referencia para medir los precios al consumidor, el salario real o la pobreza. Además, proponen que se elaboren múltiples IPC, tal y como realizan países como EEUU.

La elaboración de este informe académico comenzó de la mano de una solicitud que realizó hace tiempo Boudou. El trabajo estaba terminado en septiembre, pero el titular de la cartera de Hacienda lo ha recibido esta semana, justo después de anunciar su contrato de colaboración con el FMI. Ahora el ministro lo evaluará y, una vez revisado, convocará de nuevo a los responsables del estudio para realizar un análisis conjunto.

Al respecto del IPC, Ernesto Seselovsky, el economista que representa a la Universidad Nacional de Rosario, dijo que es un índice muy reacio a mostrar aumentos, ya que se evalúan sólo 440 artículos y, además, en cerca de un 30% de los productos que se examinan se consideran los precios que sugieren como máximos los funcionarios, pero que no suelen responder a la realidad.

Y precisamente esta falta de correspondencia con la realidad ha sido una de las claves en la discusión y bloqueo de los Presupuestos de 2011. El gobierno de Cristina Fernández encontró problemas a la hora de aprobar las cuentas para el año que vine porque la oposición considera que las cifras del IPC están por debajo de lo que prevén los analistas. Mientras que el Gobierno auguraba un alza del coste de vida de un 8% para este año, aunque recientemente reconoció que estos datos no son reales, las consultoras estiman que la inflación casi triplicará las previsiones de Cristina Fernández y rondará un 25%.

Finalmente, y después de casi un mes en el que el gobierno de Argentina y los partidos en la oposición han mantenido una acalorada discusión sobre los Presupuestos para el año que viene, esta semana el grupo peronista, que ostenta el poder, ha zanjado la discusión al no aceptar ningún cambio en su iniciativa, tal y como pedía la oposición. De esta forma, Argentina se ha quedado sin unas cuentas para el año que viene, por lo que, tal y como establece la legislación, Cristina Fernández deberá repetir el presupuesto aprobado para 2010, a pesar de que sus números han quedado ‘antiguos’ debido a la fuerte recuperación de la economía del país y a la elevada inflación existente.

Según ha comentado a Americaeconomica.com Mariano Kruskevich, analista de la firma argentina SBS Sociedad de Bolsa, el hecho de gobernar sin presupuestos “conviene al gobierno”, ya que, al usar las estimaciones de recaudación realizadas para 2010, “tendrá un excedente de ingresos, por lo que debería tener más recursos disponibles que durante este año”. De esta forma, Cristina Fernández podrá manejar las cuentas a discreción, ya que los ingresos de 2011 que excedan lo presupuestado en 2010 podrán asignarse a base de derechos y facultades extraordinarias del Ejecutivo.

Lo que supone una gran ventaja, sobre todo si tenemos en cuenta que el año que viene finalizará, en noviembre, con las elecciones presidenciales del país. Si bien Cristina Fernández todavía no ha confirmado oficialmente que volverá a presentarse, todo apunta a que así sea. Además, la actual Presidenta ha afianzado su liderazgo en los sondeos a un mes de la muerte de su esposo, Néstor Kirchner, hombre fuerte de la política argentina.

En efecto, y a pesar de los temores dentro del partido peronista ante la muerte de Néstor Kirchner, los sondeos dan a Cristina Fernández una intención de voto del 45% a un mes de su fallecimiento. Con lo que supera en más de veinte puntos a sus eventuales contrincantes.

Según una encuesta realizada a mediados de noviembre por la consultora Poliarquía, Cristina Fernández se impondría en la primera vuelta con entre el 46 y el 48% de los votos, mientras que el candidato radical, ya sea Ricardo Alfonsín, de la socialdemocracia Unión Cívica Radical, o Julio Cobos, que pasó a la oposición en 2008, adquieren una intención de votos del 19%. En tercer lugar se encuentra Mauricio Macri, con el 13%, alcalde derechista de la capital de Argentina que en 2009 se alió al peronismo disidente. En último lugar, Fernando Solanas, del centroizquierdista Proyecto Sur, recibe un 11% en intención de voto.

Se deslumbra lo que puede ser un buen año para Cristina Fernández, si bien éste puede estar enturbiado por una noticia que aparecía hoy en el diario argentino ‘Clarín’. Según fuentes judiciales citadas por este medio, la justicia del país investiga presuntas presiones realizadas a empresas españolas, tales como Telefónica, BBVA, Repsol, y Marsans, entre otras. La ‘petición’ a las compañías españolas tenía la finalidad de recaudar fondos, que oscilan, según los correos electrónicos encautados, entre los 500.000 dólares y un millón de dólares por cada una de las compañías (veinte en total). Dinero que estaría destinado a las campañas electorales correspondientes a los años 2005 y 2007, la primera legislativa y la segunda presidencial, año éste en el que Cristina Fernández sucedió en el poder a Néstor Kirchner.

Las sospechas se basan en correos electrónicos hallados en ordenadores que fueron incautados a Manuel Vázquez, quien fue asesor del ex secretario de Transportes, Ricardo Jaime, y quien está actualmente procesado por enriquecimiento ilícito y por recibir dádivas de empresarios del sector. Estos correos relacionan a Vázquez con el español Miguel Ángel Llorente, propietario de la consultora Cyaes y señalado como vínculo con el sector financiero y empresarial de España.

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