No llores por mí Argentina

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Argentina cierra 2010 aún conmocionada por la muerte del ex presidente Néstor Kirchner y sin la certeza de sí su viuda, Cristina Fernández, la actual mandataria competirá por la reelección en octubre de 201. Los testos del restos del kichnerismo, y otros grupos peronistas antes alejados de la pareja confían en que asi sea. Las encuestas respaldan la opción que no desagrada a muchos justicialistas. Argentina cierra 2010 aún conmocionada por la muerte del ex presidente Néstor Kirchner y sin la certeza de sí su viuda, Cristina Fernández, la actual mandataria competirá por la reelección en octubre de 201. Los testos del restos del kichnerismo, y otros grupos peronistas antes alejados de la pareja confían en que asi sea. Las encuestas respaldan esta opción que, además, tiene para algunos ciertas ventajas adicionales. Como el hecho de que, en caso de vencer en las próximas elecciones, está sería, según marca la ley, su última legislatura como presidenta.

Mientras Fernández coquetea con la idea, cinco opositores comenzaron este mes oficialmente sus campañas para reemplazarla en la Casa Rosada. Ricardo Alfonsín, Julio Cobos, Eduardo Duhalde, Elisa Carrió y Pino Solanas, políticos de momento rivales pero que quizá estén dispuestos a aliarse para llegar al poder.

Pero, de momento, el kirchnerismo se une y la oposición se divide, Tras la muerte del ex presidente Néstor Kirchner unió al Partido Justicialista que él presidía. Cristina Fernández duplicó su popularidad en cuestión de días, a medida que avanzaba su luto. Según el Centro de Estudios de Opinión Pública la presidenta tiene de su lado ahora al 46% del electorado.

La inesperada muerte del ex presidente Néstor Kirchner, víctima de un infarto masivo, ha dejado muchas incógnitas en el panorama político argentino, dominado desde hace 8 años por el político peronista, que fue capaz, incluso, de crear un movimiento que lleva su propio apellido: el kirchnerismo. Su esposa, Cristina Fernández, se está haciendo cargo del poder hasta octubre de 2011, fecha en la que se celebrarán las elecciones generales. Será entonces cuando la presidenta decida si continuar la carrera política que emprendió junto a su marido en 2003, con el que compartía un fuerte ideario.

A Cristina le esperan unos duros meses que contará con un calendario muy apretado, en el que deberá determinar si seguir desarrollando la misma línea política que su esposo y si quiere optar a la reelección o prefiere dejar paso a otro miembro del Partido Justicialista.

La carrera política se remonta al 28 de octubre de 2007, cuando fue elegida presidenta de la Nación Argentina, pero no asumió el cargo hasta el 10 de diciembre del mismo año, día en el que sucedió a su esposo. Ni tan igual, ni tan diferente, salvo en la política exterior. Cristina Fernández asumió un nuevo reto en el que iba a marcas distancias con la gestión de su marido. Su misión era la de afrontar nuevos problemas y corregir los desequilibrios económicos de la región. Los argentinos se decantaron por la continuidad, pero también por las innovaciones de la nueva presidenta, como dar prioridad a la política exterior, área descuidada por el difunto ex presidente.

A pesar de que la decisión de seguir o no, sólo está en manos de Cristina, los gobernadores de provincias peronistas confían en que ella sea la carta del triunfo para las elecciones de 2011. Varios de ellos manifestaron que es la candidata natural y, de hecho, la jefa del Partido Justicialista, cargo que ocupaba su esposo y que quedó en manos del gobernador bonaerense, Daniel Scioli.

Hasta pocos días antes de la muerte del líder del partido gobernante, parecía poco improbable que lograra vencer en una elección presidencial. A lo sumo, podía aspirar a ser el candidato con más votos en la primera vuelta, pero carecía de mayores probabilidades de imponerse a cualquiera de sus rivales. Tras el futuro de Néstor Kirchner, su esposa ha pasado a liderar todas las encuestas con porcentajes que la ubican mucho más cerca de la doble coronación.

El político difunto lideró la recuperación de Argentina tras la terrible crisis de 2001, contaba con un fuerte respaldo entre los sectores populares de la población, organizaciones de derechos humanos y todo tipo de movimientos cívicos. No obstante, el recuerdo de Néstor quedará manchado, en gran parte, por su política de los últimos tiempos, que sumergió al país en una eterna crispación. Ahora, el tiempo dirá. Sin Kirchner en Argentina, la nación será otra, para bien o para mal.

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