Mercosur se despereza

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Las agendas de los presidentes de América del Sur han tenido al Mercosur como principal centro de atención en las últimas semanas. Las posibles incorporaciones como miembros de pleno derecho de Colombia y Venezuela al bloque compuesto por Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, hablan de la fortaleza del mecanismo de integración. La Unión Europea, acostumbrada a negociar acuerdos comerciales en medio de la desunión de los países Latinoamericanos, enfrenta ahora un arduo reto. Su habitual dureza en las negociaciones tal vez deba suavizarse. Ahora tratan con un igual. Las agendas de los presidentes de América del Sur han tenido al Mercosur como principal centro de atención en las últimas semanas. Las posibles incorporaciones como miembros de pleno derecho de Colombia y Venezuela al bloque compuesto por Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, hablan de la fortaleza del mecanismo de integración. La Unión Europea, acostumbrada a negociar acuerdos comerciales en medio de la desunión de los países Latinoamericanos, enfrenta ahora un arduo reto. Su habitual dureza en las negociaciones tal vez deba suavizarse. Ahora tratan con un igual.

La incorporación de nuevos miembros ha sido un tema prioritario para los miembros del Mercado del Sur; Colombia y Venezuela buscan aliados para su causa entre los miembros, que debaten entre ellos la integración de los nuevos agentes. El Gobierno brasileño se ha mostrado especialmente preocupado por las nuevas incorporaciones. A finales de la semana pasada el gabinete hablaba del cambio que Colombia quería dar de cara a su incorporación. Tema que la presidenta Dilma Rousseff volvió a sacar en su encuentro con Cristina Fernández a principios de esta semana. Por su parte, el presidente de Uruguay, José Mújica, durante su visita a Venezuela reiteró su intención de dar su apoyo al ingreso bolivariano en la unión.

Además del incremento de socios, se prevé que la próxima semana se retomen las conversaciones con la Unión Europea (UE) a fin de establecer un acuerdo comercial entre ambos bloques a finales del primer semestre de 2011. Las negociaciones, que estuvieron paralizadas durante seis años, se retomaron en mayo y ahora toman un nuevo impulso con la visita del Comisario de Comercio europeo, Karel Gusht, a Uruguay y Paraguay.

El Comisario europeo se reunirá con José Mújica, presidente de Uruguay, y con Fernando Lugo, presidente de Paraguay y actual presidente de Mercosur. En su visita, reforzará las relaciones de los Veintisiete con ambos países, a fin de impulsar las negociaciones con Mercosur de cara a la próxima ronda de debates que se celebrará en marzo en Bruselas.

La relación entre Mercosur y la Unión Europea ha sido vista como muy beneficiosa por ambas parte. Nuevamente, Brasil, cuyo principal socio comercial es Europa, ha sido el más interesado en dar este impulso al Mercado. El ministro de Relaciones Exteriores, Antonio Patriota, tras reunirse en Bruselas con el presidente del bloque, Herman Van Rompuy, a finales del pasado mes destacó lo ventajosa que podría ser esta unión para el país. Una opinión que ha reiterado el Comisario europeo durante el anuncio de su viaje.

Sin embargo, el acuerdo también ha encontrado cierta oposición. Algunos estados miembros de la Unión, con Francia a la cabeza, han criticado este acuerdo advirtiendo lo negativo que sería para la ganadería europea, ya que entre los países latinoamericanos se encuentran líderes del comercio mundial cárnico. Pese a la oposición, Mercosur es uno de los socios comerciales más importantes para la Unión Europea.

Tanto la integración de nuevos miembros como la asociación comercial con Europa suponen nuevos impulsos al Mercado Común del Sur, que en meses anteriores ha estado aletargado. Ahora, la expansión de esta unión es cada vez más visible no sólo en Latinoamérica sino en el panorama internacional.

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