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El presidente de Ecuador, Rafael Correa, está llevando a cabo esfuerzos denodados por aumentar los ingresos de su país y rebajar los gastos. En este proceso, el verano pasado se estableció una nueva normativa para la explotación petrolera bajo la cual, las empresas presentes en Ecuador debían renegociar sus contratos. El resultado: tres empresas abandonan el negocio tras no alcanzar un acuerdo y el Estado logra la propiedad de del petróleo extraído. El presidente de Ecuador, Rafael Correa, está llevando a cabo esfuerzos denodados por aumentar los ingresos de su país y rebajar los gastos. En este proceso, el verano pasado se estableció una nueva normativa para la explotación petrolera bajo la cual, las empresas presentes en Ecuador debían renegociar sus contratos. El resultado: tres empresas abandonan el negocio tras no alcanzar un acuerdo y el Estado logra la propiedad de del petróleo extraído.

Se calcula que el Estado ecuatoriano lograba unos beneficios del 35% del petróleo extraído antes del cambio de legislación. Este bajo rendimiento ha querido ser subsanado por parte del Gobierno de Rafael Correa, que incrementa los beneficios hasta el 85% y mejora con ello sustancialmente las arcas de un Estado en dificultades.

El presidente ecuatoriano anunció la pasada semana que el Estado que comanda no se dejaría dirigir por las multinacionales petroleras. Aseguró a su vez que aquellas que no firmasen el nuevo contrato, en base a la nueva legislación, tendrían que abandonar el país con la consiguiente compensación económica. El petróleo es el principal producto de exportación de Ecuador que, con los ingresos por sus ventas, financia alrededor del 25% del Presupuesto General del Estado.

Petrobras fue la primera empresa en reconocer que no permanecería en el país. El diario peruano El Comercio confirmado la noticia que se venía gestando. Según fuentes de Petrobras, la empresa brasileña iba a abandonar Ecuador al no satisfacer sus expectativas la tarifa que cobraría del Estado por continuar explotando el petróleo ecuatoriano. Por otra parte, Petrobras ha buscado que un posible proceso de caducidad de su contrato pueda ser sometido a un arbitraje, algo a lo que se oponía el Gobierno. A su vez, la compañía brasileña ha sostenido que no se le daban suficientes garantías para invertir a largo plazo en el Ecuador, otro de los motivos por los que ha decidido abandonar el país.

De hacerse un recuento de las empresas que se marchan, Petrobras es sin duda la que más ruido ha generado. Otras tres empresas de menor tamaño, la coreana Canadá Grande, la estadounidense EDC y la china CNPC, no aceptaron esta semana los nuevos contratos que les ofreció el Gobierno y saldrán del país.

Sin embargo, se quedan algunas de las más importantes por volumen de negocio. El Gobierno ecuatoriano anuncio que dichas empresas cobrarán sus tarifas en barriles. Las empresas que recibirán la paga en especie son Agip Oil (Italia), Andes Petroleum (China), PetroOriental (China) y Repsol (España). Se excluye la chilena Enap-Sipec, que en sus dos contratos pidió no recibir el pago de esa forma.

Hasta el 24 de noviembre, según reportes del Ministerio de Recursos Naturales, las cinco contratistas registraron una producción fiscalizada de 113.772 barriles: 18.838 Agip, 37.446 Andes, 14.720 PetroOriental y 42.768 Repsol. No parece que, por el momento, vayan a surgir problemas con aquellas empresas que se quedan. Por el contrario, aun queda por dirimir que ocurrirá von las tres que se marchan y habían realizado inversiones en Ecuador.

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