La pirámide de Chávez

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PDVSA vive en un continuo sobresalto. La cúpula directiva de la compañía, con Rafael Ramírez, ministro de Energía, al frente, confió parte del dinero de sus Fondos de Pensiones a un banquero que lo gestionaba para aumentar la rentabilidad. Pues bien, el gestor, Francisco Illarramendi, ha sido detenido estos días por fraude en EEUU y se enfrenta a una condena de 70 años de cárcel. Él mismo ha reconocido que dirigía una estafa piramidal y que utilizó el dinero de la petrolera venezolana para mantener en marcha el fraude. PDVSA vive en un continuo sobresalto. La cúpula directiva de la compañía, con Rafael Ramírez, ministro de Energía, al frente, confió parte del dinero de sus Fondos de Pensiones a un banquero que lo gestionaba para aumentar la rentabilidad. Pues bien, el gestor, Francisco Illarramendi, ha sido detenido estos días por fraude en EEUU y se enfrenta a una condena de 70 años de cárcel. Él mismo ha reconocido que dirigía una estafa piramidal y que utilizó el dinero de la petrolera venezolana para mantener en marcha el fraude.

Este miércoles, trabajadores petroleros de Anzoátegui exigieron al ministro de Energía y Petróleo y presidente de PDVSA Rafael Ramírez una explicación sobre la vinculación del banquero Francisco Illarramendi con los fondos de la petrolera estatal. Pedían, en primer lugar, que se les informara de la manera en que se están gestionando estos fondos, y en segundo lugar, de las implicaciones que en esa gestión tenía el banquero.

Sus preguntas no fueron respondidas. Sin embargo, ha sido el propio Illarramendi el que, en el juicio al que está siendo sometido en EEUU y que podría terminar con una condena de hasta 70 años de cárcel por fraude, el que ha ido explicando estas cuestiones. Al parecer, el banquero gestionaba desde 1999 Fondos de Pensiones entregados por PDVSA y con las que realizaba inversiones de riesgo para lograr altas rentabilidades. Pese a que esto puede no gustar a los trabajadores de la compañía petrolera, hasta aquí, todo legal.

Por el contrario, el banquero ha contado mucho más. Bajo un esquema piramidal, denominado Ponzi, Illarramendi se apropió indebidamente de activos de los fondos que manejaba. A través de complejas operaciones entre varias entidades del grupo MK Capital Management, que el mismo dirigía, utilizó al menos 57 millones de dolares del fondo Short Term para pagar al Venezuela Fund. Es decir, intercambiaba dinero entre varias empresas, entre ellas PDVSA, para cubrir las perdidas en otros fondos que gestionaba.

De esta manera, los fondos de la petrolera, tras varias inversiones de riego, sufrieron pérdidas cuantiosas. Esto, unido a la apropiación indebida, provocó que las obligaciones de los fondos (el capital más los rendimientos prometidos) comiencen a exceder vastamente a los activos de los que dispone la empresa de Illarramendi. Para entonces, la SEC ya está tras la pista del fraude y poco después decide detener al banquero.

Planteado esta forma, cualquiera podría pensar que el único pecado de PDVSA ha sido dejarse engañar. Por el contrario, todo hace indicar que las responsabilidades de sus directivos de la petrolera van más allá, y los diarios venezolanos informan estos días de de algunas cuestiones curiosas.

Las autoridades de PDVSA manejan unilateralmente tanto el Fondo de Pensiones como el Fondo de Previsión que está constituyendo para los futuros jubilados petroleros. Esto quiere decir que, además de no dar a información a los trabajadores de lo que hace con el dinero, no necesita la autorización de representantes de estos. Sin embargo, recientemente la empresa ha decidido darles una mala noticia. En los ejercicios del 2008 y 2009, el Fondo de pensiones habría perdido 800 millones de dólares.

En ese mismo encuentro, PDVSA informó a la Asociación de Jubilados de una frustrada transacción de acciones en EEUU. Allí habían sido desviados 500 millones de dólares de algunos de los dos Fondos que finalmente no fueron utilizados. Posteriormente se supo a donde iban a ir a parar estos fondos,

La frustrada transacción se iba a realizar a través del fondo de cobertura Short Term Liquidity Fund (STLF), propiedad de Francisco Illarramendi, para inyectar capital a la firma NuScale Power, una empresa dedicada al desarrollo de “reactores medulares de agua liviana para uso en centrales nucleares para la generación eléctrica”. No se pudo hacer.

Las críticas a la directiva, con nombres y apellidos, no se han hecho esperar. La página web de análisis económico Venepiramides no ha dudado en señalar a Rafael Ramírez como el principal responsable y lo argumenta. “La estafa de Pancho Illaramendi y su Short Term Liquidity Fund I LLC no hubiera sido posible sin la participación de funcionarios ineptos, negligentes o cómplices en el desfalco”…” Rafael Ramírez y Eudomario Carruyo fueron al menos negligentes e ineptos, si no cómplices en la estafa.”

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