Impacto

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Los analistas latinoamericanos no están preocupados por la posibilidad de que la crisis del euro llegue a afectar a la región, al menos de momento. En el Viejo Continente, los observadores aún temen porque la crisis de deuda irlandesa se contagie a pesar de la determinación mostrada por el Banco Central Europeo (BCE) que, de momento, parece haber sofocado las turbulencias. Sin embargo, los expertos de Latinoamérica se escudan en el buen momento que viven los mercados de los países emergentes, para apostar porque el impacto que esta crisis europea pueda tener en la región sea bastante limitado. Los analistas latinoamericanos no están preocupados por la posibilidad de que la crisis del euro llegue a afectar a la región, al menos de momento. En el Viejo Continente, los observadores aún temen porque la crisis de deuda irlandesa se contagie a pesar de la determinación mostrada por el Banco Central Europeo (BCE) que, de momento, parece haber sofocado las turbulencias. Sin embargo, los expertos de Latinoamérica se escudan en el buen momento que viven los mercados de los países emergentes, para apostar porque el impacto que esta crisis europea pueda tener en la región sea bastante limitado.

A pesar de que la situación que atraviesa Europa preocupa a todo el mundo y amenaza con cruzar el charco, los analistas latinoamericanos se muestran tranquilos ante las consecuencias que pueda tener la crisis europea en sus países.

Los países emergentes son hoy por hoy mucho más atractivos que los desarrollados y viven una situación mucho más positiva. Carlos González, analista de la entidad financiera mexicana IXE, ha destacado que “México y Brasil son unos mercados muy interesantes de cara al inversor internacional debido a la baja tasa de riesgo que viven en la actualidad”.

De todas formas, las consecuencias que podría tener la crisis de Europa en Latinoamérica pueden verse de diferente forma en función de la región de la que se trate.

Así, Luis Flores, economista ‘senior’ de IXE, ha explicado a Americaeconomica.com que la situación europea se puede trasladar más fácilmente a países del llamado ‘Cono Sur’, entre los que destacan Chile, Brasil, Argentina y Colombia. “Estas naciones tienen mayores relaciones comerciales y de inversión que países de Centroamérica como México, más relacionado con EEUU”.

Según este experto, en los países más al sur de América Latina existe una gran presencia de empresas europeas, sobre todo españolas. Por lo que una situación económica débil en España podría trasladarse a esta región de dos formas bien distintas.

Podrían cerrar sus operaciones en estos países aquellas compañías que se encuentren en bancarrota, lo que perjudicaría al mercado de trabajo. O algunas empresas podrían ampliar sus inversiones en América del Sur para reducir sus costos laborales o buscar mercados más seguros donde invertir, como ya hacen compañías como Telefónica o OHL.

En efecto, Latinoamérica tiene una creciente importancia para España. La facturación de las empresas en el selectivo de las 35 grandes compañías españolas, el Ibex, en el conjunto de la región se sitúa en el 28%. Un gran ejemplo de esta importancia lo representa Telefónica, que en los últimos veinte años ha destinado al mercado latinoamericano unos 2.000 millones de euros, lo que la convierte en el mayor inversor extranjero en ese periodo.

También podría afectar negativamente al comercio de América del Sur. Si España disminuyera su demanda, las exportaciones a este país podrían resultar perjudicadas, y estos países son naciones que sustentan su economía, en una gran parte, en las exportaciones.

Sin embargo, los analistas consultados opinan que en Latinoamérica se dan dos factores que podrían contrarrestar los efectos que la crisis de deuda soberana europea ejerza sobre estos países. Uno es la fortaleza que existe actualmente en sus mercados domésticos. Otro, el aumento de relaciones comerciales con Asia, y especialmente con China, que podría compensar y equilibrar la balanza. Durante la última década, las transacciones comerciales entre China y Latinoamérica se han multiplicado por doce, hasta alcanzar los 30.500 millones de euros.

Al respecto, Jorge Ramírez, experto de la entidad peruana Grupo Corill, opina que las mayores preocupaciones de su país en el terreno económico no vienen de la mano de Europa, sino que se derivan de otros factores, como “una ralentización en el crecimiento económico de China o una disminución en los precios de los metales”.

En efecto, Perú ha fortalecido recientemente sus relaciones con el país asiático, de forma que ahora es su principal socio comercial. La producción en China ha caído por quinto mes consecutivo, y esto es precisamente lo que más preocupa a los analistas y economistas peruanos. “Si cae la actividad productiva de China, ésta podría demandar menos metal, lo que afectaría mucho a Perú”, ha comentado Ramírez a esta publicación.

En cuanto al sector financiero peruano, los analistas del país descartan que la crisis financiera de Europa pudiera afectar a sus bancos. Estos expertos aseguran que el sector bancario de Perú es bastante sano, sin problemas de morosidad. Además, si bien en el país latinoamericano están presentes Banco Santander y BBVA, la mayoría del sector bancario está en manos de compañías locales.

Chile tiene una gran importancia para BBVA, y así lo ha demostrado la entidad financiera. Su presidente, Francisco González, ha asegurado que el país es clave para el crecimiento del grupo en América Latina, tanto por su recuperación como por ser la región de América del Sur que más contribuye a los resultados del grupo.

Respecto a la recuperación de la región, donde la tasa de desempleo se encuentra por debajo del 8% y la inflación está contenida por debajo del objetivo del Banco Central del 3%, González destacó que “el sistema financiero chileno es robusto, capitalizado y tiene un sector bancario con altas rentabilidades”.

Colombia tampoco tiene por qué preocuparse por su sector financiero, según aseguraron a Americaeconomica.com fuentes del país. Hay varias razones que sustentan esta percepción. Felipe Toro, analista de la casa de análisis colombiana Interbolsa, ha comentado a este diario que “a raíz de la crisis hipotecaria que vivió Colombia hace diez años, los reguladores financieros son muy estrictos en cuanto el capital de calidad que deben mantener los bancos, un 9% de los activos de riesgo, lo que representa una cifra mayor a la que está establecida por los requerimientos de core capital de Basilea III”.

Además, el sector financiero colombiano es un sector repleto de políticas conservadoras con una gran aversión al riesgo, y por lo tanto el impacto que pueda tener la crisis que atraviesa Europa en este sentido es, según los comentarios realizados por los expertos a esta publicación, bastante limitado.

Por otra parte, el sector bancario de Colombia es muy distinto al de otros países de América Latina, donde hay una presencia considerable de bancos internacionales. En el país que preside Juan Manuel Santos un 70% de su sector bancario está en manos de compañías locales. Si bien la cuarta entidad financiera por activos en el país es BBVA, ésta sólo copa el 10% del mercado, por lo que el riesgo de contagio que puede sufrir el país es bastante bajo.

Sin embargo, sí podría perjudicar a otros sectores que tienen una gran dependencia hacia las tasas de cambio, como pueden ser el de exportaciones, el agropecuario, el industrial o el textil. Una mala situación de las compañías europeas podría disminuir su cartera comercial, lo que implicaría una consiguiente disminución en la demanda hacia este tipo de productos latinoamericanos.

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