Florentino en Alemania

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El presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, ha diseñado junto con su equipo de la constructora ACS una operación corporativa destinada a que la empresa española se adueñe de la mayor constructora de Alemania. Algunos expertos creen que pretende usar el músculo financiero de esta empresa para decidir a su favor la batalla que mantiene con Iberdrola. Pero quizá no lo consiga. Los ejecutivos teutones parecen dispuestos a resistir. El presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, ha diseñado junto con su equipo de la constructora ACS una operación corporativa destinada a que la empresa española se adueñe de la mayor constructora de Alemania. Algunos expertos creen que pretende usar el músculo financiero de esta empresa para decidir a su favor la batalla que mantiene con Iberdrola. Pero quizá no lo consiga. Los ejecutivos teutones parecen dispuestos a resistir.

El consejero delegado de Hochtief, Herbert Lütkestratkötter, calificó hoy de “hostil” la oferta de ACS. En una entrevista con la agencia Reuters, el ejecutivo de la compañía alemana afirmó que la operación no presenta valor “ni para la compañía ni para los accionistas” y que ACS no ha demostrado aún en qué pueden consistir. Lütkestratkötter aseguró que Hochtief “siempre había entendido que ACS no quería elevar su participación” en la empresa, en la que ya controla un 29,9% del capital.

“Los agentes del mercado están muy decepcionados con la OPA, y entiendo el porqué”, añadió el consejero delegado de la constructora alemana… Así, ante esta “nueva situación”, el primer ejecutivo de Hochtief indicó que el grupo alemán está estudiando junto con sus asesores una “estrategia”.

Enfrente se encuenta el director general corporativo de ACS, Ángel García Altozano, quien defendió hoy en una ‘conference call’ destinada a presentar los detalles de la OPA que ésta “no es hostil”. La constructora española defiende que la operación que formulará sobre su participada alemana Hochtief es “amistosa” además de “beneficiosa para las dos compañías” y sus accionistas.

“Técnicamente [la operación] no ha sido negociada, y por eso se considera no amistosa. Pero no ha sido negociada por la legislación alemana”, indicó el director general de la constructora, evitando entrar en detalles al respecto. “Consulte a los abogados alemanes”, respondió ante la insistencia de uno de los analistas presentes. “Las intenciones son totalmente amistosas. La operación se comunicó [a Hochtief] antes de informar al mercado y tenemos la intención de apoyar al consejo, al equipo gestor y a la estrategia de la compañía”, aseguró Altozano.

Sin embargo, desde Alemania, fuentes del mercado explicaron a EL BOLETÍN que “hay muchas probabilidades, un 70% incluso, de que la directiva de Hochtief tome acciones legales para defenderse contra la operación”. Desde Londres un analista aventuraba un intenso debate entre los principales directivos de la alemana. “Tras la ‘conference call’ de hoy creo que surgirán dos posturas enfrentadas: defenderse de la OPA o cooperar, dado que ACS ha asegurado que mantendrá a todos los ejecutivos en sus puestos y no alterará su estrategia”, comentó el experto.

Otras fuentes internacionales señalan que los ejecutivos de la constructora alemana tienen que ser muy cautos. Sólo podrán apoyar la oferta de la empresa española si están convencidos de que crea valor para sus accionistas. Y pueden demostrarlo con cifras. En caso contrario podrían enfrentarse a una demanda por haber perjudicado a sabiendas a los tenedores de títulos Hochtief. Sobre todo si puede deducirse de su actuación que han pactado con ACS para conservar su puesto o aumentar sus retribuciones.

Ha habido algunos casos célebres ya en Alemania de operaciones de concentración empresarial en las que algún consejero ha estado muy cerca de terminar entre rejas por este mismo motivo. Es el caso de Josef Ackermann, actual consejero delegado del Deutsche Bank, y que en febrero del año 2000 votó a favor de una OPA hostil de la británica Vodafone por la Mannesmann como consejero de esta última. Ackermann fue a juicio en 2004 y enfrentó una condena de diez años de cárcel que finalmente no se impuso.

La cautela, por tanto, se impone, ya que son varios los rumores que apuntan a que ACS podría tener interés en vender -a medio o largo plazo- la petrolera australiana Leighton, cuyo 54% pertenece a Hochtief. Según los números manejados en el mercado alemán, un 72,3% de los beneficios anuales de la empresa alemana provienen de la compañía australiana.

En cualquier caso ACS ha admitido que no está interesada en hacerse con la totalidad de Hochtief. La compañía se conformaría con un 50% del capital para poder consolidar a la constructora alemana en su balance, un objetivo al que también se dirigen los últimos movimientos de ACS en Iberdrola. Pese a que sus intenciones no sean adquirir el 100%, ACS tendrá que convencer a estos accionistas y no será una tarea fácil, fundamentalmente porque el bajo precio ofrecido a no refleja el valor real de Hochtief. En concreto, un 26% inferior al que la valoró hace un mes, cuando la CNMV le pidió que explicara el motivo por el que no provisionaba sus pérdidas.

En ese momento, el supervisor exigió a ACS una explicación de por qué había descartado provisionar las pérdidas ligadas al deterioro del valor del 30% de la constructora germana. En el informe, ACS comunicó a la CNMV que recuperaría sus inversiones en su participada. La española valoró el 30% que posee en Hochtief en función del promedio de los análisis de cuatro firmas (Merril Lynch, Credit Suisse, Deutsche Bank y UBS), que sitúan la acción en 66,4, mientras que otros analistas lo estiman en 83,05 euros, por lo que hay un potencial crecimiento. El precio ofertado por ACS es de 55,68 euros.

Iberdrola también aprecia una una incorrecta valoración de la participación en la constructora alemana, uno de los motivos por lo que la eléctrica ha impugnado las cuentas de ACS del ejercicio 2009. ACS contabilizó la inversión del 29,98% según el coste de adquisición, de 1.559 millones de euros, aunque en la memoria indicó que el valor de la participación asciende a 1.123 millones de euros. De este modo, el valor real es un 28% inferior al contabilizado por la constructora, lo que supone “un claro indicio del deterioro del activo”, por valor de 400 millones, que deberían haber sido pérdidas.

Algunos analistas españoles también son críticos con la operación. Es el caso de Banco Sabadell, que no ve mucho recorrido en la acción de ACS y ha avisado de que podría cambiar su recomendación sobre la constructora a “vender”. Los expertos del banco catalán sitúan el precio objetivo de la compañía controlada por los March a 41,5 euros por acción, si bien si se incluye el valor de la OPA recortan el precio hasta los 41,2 euros.

Otros expertos, como los de Banesto Bolsa hace un valoración positiva de la operación. “Tras ejecutarla (esperaríamos mínima aceptación) y como consecuencia de la normativa de OPA alemana, ACS podría ir adquiriendo sin límite de precio y en mercado hasta alcanzar su objetivo del 50% de participación para la consolidación global de ACS”. Así, los analistas de la entidad mantienen su recomendación sobre la constructora en “neutral” y han elevado su precio objetivo hasta los 32,65 euros por acción desde los 28,9 euros anteriores.

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