Eterna promesa

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El territorio boliviano alberga la mayor reserva de litio del mundo, el 70% del total según las autoridades gubernamentales. Este mineral, que se utiliza principalmente el las baterías de aparatos eléctricos de todo tipo, ha adquirido, con la revolución de las telecomunicaciones, una gran importancia. Sin embargo, Bolivia no cuenta con los medios económicos y técnicos para hacer frente a su producción. El territorio boliviano alberga la mayor reserva de litio del mundo, el 70% del total según las autoridades gubernamentales. Este mineral, que se utiliza principalmente el las baterías de aparatos eléctricos de todo tipo, ha adquirido, con la revolución de las telecomunicaciones, una gran importancia. Sin embargo, Bolivia no cuenta con los medios económicos y técnicos para hacer frente a su producción. Diferentes países, como China, Corea del Sur, Francia y esta semana Japón, han alcanzado acuerdos con el gobierno de Evo Morales para participar en el negocio. Mientras tanto, Argentina ya ha comenzado a producirlo.

Japón ha sido el último país en responder al llamamiento que Evo Morales realizó a los inversores internacionales para que participaran en la explotación del litio de su país. Esta semana la Comisión Minera de Bolivia (Comibol) alcanzaba un acuerdo con la empresa japonesa Japan Oil, Gas, Metals Nacional Corporation (JOGMEC), que coordinará el trabajo investigativo con Mitsubishi Corporation y Sumitomo Corporation, además de con dos universidades del país nipón, para continuar el desarrollo de las investigaciones de la salmuera del Salar de Uyuni, que con más de 10.000 kilómetros cuadrados, es el mayor del mundo.

El Gobierno de Evo Morales, que desea que el Estado boliviano se quede con el bruto de los beneficios del litio, ha presupuestado una inversión pública de 902 millones de dólares (655 millones de euros) hasta 2014, para la fabricación de carbonato de litio, litio metálico y baterías de litio. Sin embargo, para la última fase del proceso, la de transformación, Bolivia busca tecnología extranjera que venga acompañada de inversión privada o pública. Es por eso que diferentes países han mostrado su interés en participar.

China fue, en agosto de este año, el último actor en entrar en juego. La empresa Citic Guoan presentó una propuesta al Gobierno de Evo Morales para explotar parte de estas reservas, que fuentes gubernamentales calificaron en su momento de positivas. Representantes de la firma, compañía dedicada a la producción de baterías a base de litio y otros tipos de metales, acudieron al país andino para inspeccionar las reservas de litio en profundidad y poder así presentar al Ejecutivo boliviano su propuesta.

También en agosto, el presidente de Corea del Sur, Lee Myung-bak, alcanzó un acuerdo con el mandatario de Bolivia, Evo Morales, para cooperar en el desarrollo de las reservas de litio boliviano. Gracias a este acuerdo el Gobierno surcoreano concedió un crédito de 250 millones de dólares (unos 198 millones de euros) a Bolivia para la cooperación y el desarrollo económico del país.

Irán ha sido el último, antes del interés de la empresa japonesa, en aportar dinero para financiar la industria del litio boliviano. En una visita reciente de Evo Morales al país persa, se confirmaba el crédito que el mandatario iraní había ofrecido a Bolivia. El crédito, de 250 millones de euros, servirá para levantar las plantas de transformación del litio e Irán aportará además personal especializado.

Sin embargo, Bolivia no parece convencida de las ofertas de empresas privadas que ha recibido. Morales, afirmó a finales de ocubre que ninguna de las empresas extranjeras que quieren explotar el salar de Uyuni cumplen la exigencia de su Gobierno de industrializar el metal en este país. Anunció a su vez la inversión estatal de 875 millones de dólares, a partir del 2011 y ofreció a la comunidad internacional 100 millones de toneladas métricas de reserva de litio existentes en los salares de Uyuni y Coipasa para el cambio de la matriz energética mundial, en la esperanza de evitar un mayor el calentamiento global.

Mientras Bolivia proyecta a largo plazo, Argentina ya ha comenzado con la explotación industrial en el tercer yacimiento más importante del mundo de este mineral. Con el respaldo de la empresa de capital canadiense Lithium America (socia de la japonesa Mitsubishi) ha querido sacarle ventaja a Bolivia en la carrera por el litio y ha comenzado la explotación del campo situado Susques, provincia de Jujuy (Argentina), y que se conoce con el nombre de Cauchari. Bolivia navega entre la necesidad y la posibilidad. Una estrategia demasiado conservadora, con un mercado tan cambiante como el de las telecomunicaciones, podría costarle caro.

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