De Gregorio duda

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El presidente del Banco Central de Chile, José de Gregorio, tiene una tarea complicada: situar los tipos de interés de referencia en un punto que haga posible el cumplimiento de la meta anual de inflación, fijada en el 3%, sin que el control afecte al crecimiento económico del país. Un dilema que resuelve cada vez que la institución celebra una reunión de política monetaria. En esta última, una vez más, ha optado por aumentar la cifra. Pero al hacerlo también ha tenido que tener en cuenta el efecto sobre Chile de la debilidad del dólar. El presidente del Banco Central de Chile, José de Gregorio, tiene una tarea complicada: situar los tipos de interés de referencia en un punto que haga posible el cumplimiento de la meta anual de inflación, fijada en el 3%, sin que el control afecte al crecimiento económico del país. Un dilema que resuelve cada vez que la institución celebra una reunión de política monetaria. En esta última, una vez más, ha optado por aumentar la cifra. Pero al hacerlo también ha tenido que tener en cuenta el efecto sobre Chile de la debilidad del dólar.

En efecto, durante la última reunión de política monetaria del Banco Central de Chile, celebrada el pasado jueves 17 de diciembre, las autoridades han decidido incrementar su Tasa de Política Monetaria en 25 puntos básicos, de forma que la tasa de interés queda en un 3,25% nominal.

Sin embargo, según la opinión de los analistas consultados por este diario, una apreciación en la tasa de interés podría generar una brecha con respecto a los países desarrollados. Esto podría hacer que entraran más dólares en Chile, por lo que habría un exceso de liquidez, tal y como ha sucedido en Brasil. Por lo tanto, el peso chileno se apreciaría aún más. Es por estos motivos por lo que la opinión de los analistas chilenos estaba dividida.

Por una parte, había quienes apostaban por este incremento. Así lo hizo el Grupo de Política Monetaria (GPM), un importante grupo de análisis de la política monetaria chilena cuyo objetivo es fomentar el debate de dicha política, con el fin de que sea la mejor posible respecto de sus propósitos. El GPM basaba su consejo en el hecho de que se intensifican las presiones inflacionarias que provienen de la fuerte expansión que experimenta el consumo privado.

Por otra parte, algunos expertos apostaban porque se mantuviera la anterior tasa de interés acordada en noviembre por una serie de razones orientadas al corto plazo. Claudio González, analista de la firma chilena Tanner Corredores, ha comentado estos tres motivos a Americaeconomica.com.

El primero es la actividad productiva chilena. González ha comentado que el último dato presentado por el Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec) ha presentado un incremento en la actividad productiva que “si bien era positivo, ha sido más bajo de lo esperado”. De esta forma, el dato ha sido de un 4,8%, mientras que los analistas preveían que el aumento sería de un 5,4%.

Una inflación que, según su opinión, está dentro de los límites deseados, es el segundo motivo. “Durante el mes de noviembre ha experimentado un incremento del 0,1%, lo que deja un avance en lo que llevamos del año del 2,9%. Lo más probable es que durante 2010 la inflación chilena crezca en torno a un 3%, que es la meta anual del Banco Central”, ha comentado González.

El tercer motivo, el mayor de todos, es que “aumentar las tasas de interés podría generar una apreciación adicional de la divisa, lo que supondría una serie de problemas, sobre todo, para los sectores exportadores”.

Con esto, el principal motivo que ha llevado al Banco Central chileno a aumentar su Tasa de Política Monetaria es la fortaleza de crecimiento que presenta el consumo interno chilena. Si bien el gasto interno también presenta un crecimiento, éste no es tan fuerte como el que corresponde a la actividad productiva, por lo que con un aumento en las tasas de interés el organismo emisor chileno pretende reducir la brecha que separa el comportamiento de ambos índices.

Además, es algo que entra dentro del proceso de normalización monetaria. Los analistas consultados por esta publicación han explicado que la tasa de interés chilena está, de acuerdo con el resto del mundo, bastante baja. Si bien la tasa normal del país se situaría en torno a un 5,5% o un 6%, hoy se encuentra en un 3,25%.

Los expertos han explicado que esto es una forma de responder a la crisis del 2008 y evitar la quiebra de la economía. En ese momento, las tasas de interés bajaron hasta un 0,5%, y no fue hasta un año después cuando comenzó la dinámica alcista.

Y si bien algunos analistas esperan que durante los próximos meses de enero o febrero el Banco Central de Chile se tome una pausa en su Tasa de Política Monetaria, durante el primer semestre del 2011 ésta llegará al 4 o el 4,5%, y terminará el año en un 5,5%.

Los especialistas del mundo financiero han comentado que con el incremento en la tasa de interés, el Banco Central de Chile trata de contener la inflación y lograr así que no suba más allá de la meta. Como decíamos antes, la meta anual del organismo supervisor chileno es ronda el 3%.

En cuanto a la intervención de las autoridades monetarias chilenas en el mercado cambiario internacional, los analistas consultados coinciden en que no se hará efectiva hasta el momento en que el dólar llegue a los 460 pesos. Así lo ha expresado Tomás Vial, experto de la casa de análisis chilena Forex, quien considera que “el Banco Central intervendrá si el dólar llega a la franja de los 460-450 pesos”.

Sin embargo, esta es una posibilidad que se acerca todavía más. Durante el últimos mes, el billete verde se ha negociado en el mercado cambiario en torno a los 470 pesos, pero hoy roza los 468 pesos. Además, el gráfico de la evolución de la divisa chilena presenta una serie de picos muy abruptos, lo que supone que la moneda vive una gran volatilidad. Y no conviene olvidar que la divisa de Chile se encuentra en mínimos de 30 años.

Este comportamiento ha motivado la reunión extraordinaria acontecida durante esta semana en el Senado. En ella, el ministro de Finanzas, Felipe Larraín, y el presidente del Banco Central, José de Gregorio, se entrevistaron con los representantes políticos del país para analizar la reciente evolución del dólar. Y si bien descartaron, por el momento, una eventual intervención en el mercado cambiario, no descartaron, ni de lejos, esta posibilidad.

Dicha intervención podría realizarse conforme a tres fórmulas, según ha comentado a Americaeconomica.com Claudio González. La primera en emplearse sería la venta de pesos para restringir la cantidad de dólares que entrasen en el país. Sin embargo, “esto no acotaría los riesgos para que el peso siguiera apreciándose, por lo que el Banco Central tendría que establecer un calendario de compra de dólares”.

Este programa de compra del billete verde se erige como la segunda iniciativa en poner en marcha, y sería similar a la que las autoridades chilenas realizaron en el año 2008. Hace dos años, el Estado compró un total de 8.000 millones de dólares (6.049 millones de euros) durante ocho meses, lo que suponía una adquisición diaria de 50 millones de dólares (37 millones de euros). “Con este calendario de compra de dólares, el mercado ajustó sus previsiones y el peso subió”, ha recordado a Americaeconomica.com Claudio González

La tercera fórmula que buscaría el Gobierno chileno sería establecer un encaje o impuesto a la entrada de dólares de tipo especulativo, es decir, a corto plazo, tal y como ha realizado Brasil y ya hizo Chile durante la década de los ‘90. Sin embargo, es una opción poco probable, debido a que tiene una escasa efectividad. En efecto, son muchos los dólares que entran en el país a raíz de las exportaciones por las materias primas. Chile es uno de los principales exportadores mundiales de cobre.

Por otra parte, Chile es un país tradicionalmente no intervencionista en el mercado cambiario. Los analistas consultados por este diario han comentado que durante los años ’90 el país tuvo una política intervencionista al estilo que mantiene hoy Brasil, que demostró que existían formas de evadir ese encaje o impuesto a la entrada de dólares.

Además, los expertos de la economía chilena consideran que este tipo de intervenciones en el mercado cambiario tienen un alto coste asociado, por lo que muchas veces no resultan rentables. La compra de dólares aumenta la liquidez del país, por lo que para reducir dicho exceso de dinero hay que colocar bonos que tengan un mayor coste. Esto genera una deuda que cubrir y que tiene muy poca rentabilidad, según han comentado estos expertos. Por lo tanto, según su opinión y según se han encargado de dejar claro las autoridades económicas chilenas, el país no llevará a cabo ninguna intervención a no ser que sea imprescindible.

Entonces, ¿por qué ahora sí se considera una intervención? El principal motivo es el comportamiento del dólar en los últimos meses, lo que afecta a las exportaciones. Además, si bien algunas materias primas fundamentales en las exportaciones chilenas, como el cobre, se encuentran con precios históricamente altos, no todos los productos que vende Chile al exterior encuentran esta tendencia.

Hay una serie de exportadores que no se benefician del alto precio del cobre y del dólar, sino que, por el contrario, resultan perjudicados al encontrarse con una disminución en la rentabilidad de sus producciones. Si el valor del dólar, la moneda de referencia en las transacciones comerciales internacionales, está bajo, estos productores reciben menos dinero en su cambio con el peso, pero sin embargo tienen que pagar a la mano de obra en pesos.

Es aquí donde radica las quejas de este sector, que piden a gritos a las autoridades chilenas que actúen para mejorar su situación. A lo que el presidente del Banco Central respondió que “instrumentos con alcances macroeconómicos como el tipo de cambio no son efectivos para resolver situaciones sectoriales”.

Por lo tanto, los analistas consultados por esta publicación consideran que el gobierno chileno podría actuar de dos maneras distintas ante esta situación. Por un lado, podrían mejorar los sistemas productivos mediante una mejora de la tecnología que aumente su competitividad internacional. Si bien este tipo de iniciativas suponen una gran inversión al principio, tendrían una buena cantidad de beneficios en un largo plazo.

Por otra parte, las autoridades chilenas podrían cubrir el riesgo que corren los exportadores ante este movimiento de las divisas con una cobertura de sus producciones, que funcionara como una venta a futuros. Sin embargo, las patronales productoras no lo hacen por que, por una parte, desconocen el manejo de estos derivados financieros y, por otra parte, conllevan un alto coste.

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