Bolivia frena el “Gasolinazo”

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Poco antes de que acabará 2010, el presidente de Bolivia, Evo Morales, optó por congelar la subida del precio de los carburantes, que llegaba alcanzar el 83% en algunos productos, ante las intensas y duras protestas de la población. La medida, pensada para acabar con el contrabando, pasará ahora por un periodo de debate antes de volver a ser presentada. Poco antes de que acabará 2010, el presidente de Bolivia, Evo Morales, optó por congelar la subida del precio de los carburantes, que llegaba alcanzar el 83% en algunos productos, ante las intensas y duras protestas de la población. La medida, pensada para acabar con el contrabando, pasará ahora por un periodo de debate antes de volver a ser presentada.

Evo Morales anunció hace unos días una subida de entre el 57% y el 83% del coste de los carburantes. El presidente intentbaa así terminar con las diferencias de precio del gasóleo boliviano con respecto a sus vecinos y evitar el contrabando. Sin embargo, la medida provocó las protestas airadas de la sociedad civil, y a la huelga general convocada por los transportistas, se le suma ahora el alza de precios de los productos básicos como el pan o la carne, un serio problema en un país marcado por la pobreza. Al final, Morales da marcha atrás, tras sufrir la peor crisis que se desencadena desde su llegada al poder.

El mandatario boliviano ha querido subsanar la tendencia inflacionista. En un mensaje a la nación, Morales aseguraba haber firmado un decreto para incrementar en un 20% el salario mínimo interprofesional, así como los sueldos de la Policía, las Fuerzas Armadas y los sectores de Salud y Educación. Por el contrario, todo hace indicar que el anuncio no podrá evitar que las manifestaciones y paros laborales continúen.

Al frente de las protestas se ha colocado la asociación más poderosa del país, la Confederación de Choferes. Junto a ella se ha situado la Central Obrera Boliviana, habitualmente muy unida al Gobierno, que ha anunciado que los trabajadores de Oruro y Potosí se movilizarán. Morales tiene frente a sí un bloque contrario a las medidas que pueden provocar un autentico caos en el país, parte del cual pudo verse el jueves con el bloqueo de la carretera entre La Paz y El Alto, centro industrial de Bolivia.

¿Qué había movido al presidente boliviano a tomar una medida tan impopular? El país andino tomo hace años la determinación de abaratar el precio del combustible con el fin de facilitar su uso por parte de los ciudadanos. Buscaba de esta manera mejorar la movilidad y facilitar el comercio interno. Sin embargo, los subsidios a la gasolina cuestan a las arcas públicas cerca de 380 millones de dólares anuales (290 millones de euros), el 2% del Producto Interno Bruto boliviano.

Ante un coste tan alto, Morales ha encontrado en el contrabando, habitualmente utilizado por la oposición para criticarle por la supuesta laxitud de las medidas con la que lo enfrenta, el argumento para acabar con un gasto tan abultado. El dirigente arguye que cada año su país pierde 150 millones de dólares (113 millones de euros) por contrabando de combustible hacia Argentina, Brasil y Perú, pero además porque su bajo costo desanima a la producción de combustibles líquidos.

Sin embargo, con una cierta dosis de apresuramiento, Morales se vio obligado a tomar medidas suplementarias ante las subidas de precios de carne, pan y, sobre todo, del ticket de transporte urbano. Pese a que el Gobierno aceptó una subida del 30% en el alza del coste del transporte, lo cierto es que el precio se a incrementado, casi de manera automática, en un 100%, algo que, ante la pobreza reinante en algunos sectores de la sociedad boliviana, provoca las inevitables consecuencias.

La subida del sueldo de los funcionarios, así como la elevación del salario mínimo interprofesional, intentan mitigar de alguna manera la nueva situación a la que se enfrenta la sociedad. Pero no fue suficiente.

La tensión continúa creciendo en el país. Los sindicatos han anunciado que, pese a los anuncios del presidente, continuarán con las movilizaciones. La oposición pide ahora cambios en el Gobierno, algo que Morales, en principio no contempla. Las movilizaciones previstas también se han congelado, pero las organizaciones que se opusieron al ‘Gasolinazo’, prometen no bajar la guardia.

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