Ausencias

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En una reciente comparecencia en España, el secretario general Iberoamericano, Enrique Iglesias, intentó, con un notable éxito, convencer a la prensa española de la importancia de la XX Cumbre Iberoamericana. El debate sobre la educación como medio de generar progreso y un ambicioso plan de inversiones de 100.000 millones de dólares (78.000 millones de euros) en incentivarla, no han servido para tapar las ausencias de líderes importantes. Por suerte, todo hace indicar que, aunque los focos se dirijan en otra dirección, el plan será aprobado. En una reciente comparecencia en España, el secretario general Iberoamericano, Enrique Iglesias, intentó, con un notable éxito, convencer a la prensa española de la importancia de la XX Cumbre Iberoamericana. El debate sobre la educación como medio de generar progreso y un ambicioso plan de inversiones de 100.000 millones de dólares (78.000 millones de euros) en incentivarla, no han servido para tapar las ausencias de líderes importantes. Por suerte, todo hace indicar que, aunque los focos se dirijan en otra dirección, el plan será aprobado.

El pasado miércoles, el presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, anunció su decisión de no acudir a la celebración de la XX Cumbre Iberoamericana que se celebra esta fin de semana en Mar del Plata, Argentina. Zapatero suspendía a su vez una visita a Bolivia en la que se iban a firmar importantes acuerdos para la entrada de España en la carrera por el litio boliviano.

El presidente español a justificado su ausencia por motivos de política interior. No en Vano, Rodríguez Zapatero respondía el miércoles a los ataques de los especuladores internacionales con un paquete de medidas destinado a recuperar la confianza de los mercados. Durante una sesión de control en el Congreso de los Diputados, junto a varias iniciativas liberalizadoras, el presidente español anunciaba la privatización de una parte de la gestión de los aeropuertos nacionales así como de un 30% del capital la empresa de loterías públicas, medida con la que pretende lograr 18.000 millones de euros que le garantizarían al Tesoro el pago de los dos próximos vencimientos de deuda.

Poco después, el embajador español en Bolivia, Ramón Santos, anunciaba la suspensión del viaje del presidente española a Latinoamérica, cancelando su visita a Bolivia y su asistencia a la Cumbre Iberoamericana. El Gobierno español a celebrado este viernes un Consejo de Ministros en el que, tal y como aseguraba Santos, se aprobaba la semiprivatización de los aeropuertos y se anunciarán nuevos paquetes de medidas de aumento de impuestos.

La delegación española, ante la falta de Rodríguez Zapatero, se ha reducido a la presencia en la Cumbre de Trinidad Jiménez, ministra de Exteriores, y la Familia Real, con el Rey Juan Carlos de Borbón al frente. Por el contrario, será la primera vez que un presidente de España, país que impulsó la celebración de este tipo de reuniones, no acuda a una Cumbre Iberoamericana.

Pero Rodríguez Zapatero no será el único mandatario en no asistir a la Cumbre. Hoy se confirmaba la ausencia en la misma del presidente venezolano, Hugo Chávez, envuelto en la catastrófica situación creada en su país a causa de las fuertes lluvias. A su vez, el presidente boliviano, Evo Morales, anunciaba ayer que por motivos de salud tampoco asistiría.

Pese a las importantes ausencias, todas ellas, aunque con más dudas sobre el presidente boliviano, justificadas, la Cumbre que se inicia hoy albergará un importante debate sobre la educación en el subcontinente. Se espera la aprobación de inversiones por valor de 100.000 millones de dólares (78.000 millones de euros), que son viables porque “en su mayoría están pagados ya por los gobiernos, 12 empresas van a aportar parte del dinero y se buscará financiación en entidades como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID)”, ha asegurado Enrique iglesias, secretario general de Iberoamérica. Iglesias aseguró que “la Cumbre tiene consistencia porque las estimaciones previas realizadas por la Cepal son buenas”.

Ese optimismo del secretario general iberoamericano llega en un buen momento para el subcontinente, no tan bueno para sus socios de la península ibérica, gracias a los resultados económicos y su pronta salida de la crisis económica. La cuestión educativa, como modo de mejorar esos resultados económicos y modificar el modelo productivo que asegure un crecimiento en el futuro desligado de la venta de materias primas, será importante en el debate, aunque no será el único.

Los países asistentes a la Cumbre tienen pendiente decidir sobre una propuesta realizada el pasado año por Ecuador. El presidente Rafael Correa propuso, siendo secundado por la mayoría de los mandatarios, que aquellos países que sufrieran golpes de Estado fuesen apartados de la Cumbre y se les aplicaran sanciones comerciales. Lo que parecía un acuerdo sencillo, al calor del Golpe en Honduras, se ha convertido hoy en un debate encendido.

La ausencia de Honduras en la XX Cumbre ha ocupado multitud de titulares en las semanas previas a su celebración. Su presidente, Porfirio Lobo, rechazó acudir cuando Argentina informó de que no le enviaría invitación alguna. Sin embargo, su ausencia ha dividido en dos a los países asistentes y sirve para entender la división de posturas que suscita la propuesta de Ecuador.

Una parte de los mandatarios considera que el presidente hondureño, elegido democráticamente, debería haber sido invitado a la Cumbre como un modo de reforzar su poder dentro de su propio país y en contra de los poderes fácticos que propiciaron el golpe. Los países restantes consideran que si Lobo acudiese a la Cumbre, se sentaría un precedente peligroso. Los Golpes de Estado podrían perder el halo nefasto que han ido adquiriendo en América Latina desde hace unos años.

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