Tema postergado

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Fray Emeterio Gómez (ex marxista, ex filósofo, ex liberal seglar; ahora convertido a la religiosidad), abandona un momento su cruzada catequista y aborda la inexistente, por superada, discusión sobre el capitalismo como antídoto al comunismo. En un ejercicio de simplismo propio de nuestro medio, llama comunismo al montaje sincrético que Hugo Chávez usa, a conveniencia, para disponer de argucias (en plural) que oculten su real intención de dictador a perpetuidad. De mi parte, no voy a transigir en limitar la discusión económica a un esquema maniqueo que nada tiene que ver con los complejos procesos económicos y políticos actuales. Fray Emeterio Gómez (ex marxista, ex filósofo, ex liberal seglar; ahora convertido a la religiosidad), abandona un momento su cruzada catequista y aborda la inexistente, por superada, discusión sobre el capitalismo como antídoto al comunismo. En un ejercicio de simplismo propio de nuestro medio, llama comunismo al montaje sincrético que Hugo Chávez usa, a conveniencia, para disponer de argucias (en plural) que oculten su real intención de dictador a perpetuidad. De mi parte, no voy a transigir en limitar la discusión económica a un esquema maniqueo que nada tiene que ver con los complejos procesos económicos y políticos actuales.

¿Se han dado ustedes cuenta que la economía capitalista más exitosa del momento actual se suscita en una dictadura comunista? ¿O que ese capitalismo chino de nuestros días es una insuperable demostración del sólo aparentemente superado “capitalismo salvaje”? ¿Tiene algo que ver el capitalismo especulativo que acaba de originar la ruina y preocupación de muchos en el mundo, con el defendido por Keynes en el capítulo doce de la “Teoría General”? Más cerca de las preocupaciones nuestras sobre el “capitalismo” a la venezolana, ¿no son muchos los que, en nuestro país, propugnan un retorno al capitalismo, sólo para seguir disfrutando de las mieles del ‘rentismo’ petrolero y el Estado mercantilista que se deriva de la circunstancia? ¿Es, con esos cruzados del capitalismo, como Venezuela puede salir a conquistar un lugar mínimamente exitoso en el complejo mundo actual?

Podría seguir planteando preguntas, cuyo elemento común es la imposibilidad o inadmisibilidad de respuestas simplistas. Entonces, tampoco simplista puede ser la discusión necesaria en Venezuela o cualquier otra parte del mundo. Y paso a situarla en el lugar que, creo, le corresponde.

Los defensores del capitalismo (y, como notarán, lo soy) tienen que partir de reconocer que hoy hay tantos capitalismos como realidades. Capitalismo salvaje, especulativo, rentista, mercantilista, con enclaves esclavistas o feudalistas, etc. Y podría seguir. Por otra parte, una categoría, asociada al fallecido Premio Nobel, Paul Samuelson, entroncada con ideas y prácticas británicas y alemanas, llamada, para simplificar, Economía Mixta, que recoge, en mucho, la experiencia del último siglo sobre la creciente perfectibilidad y viabilización del capitalismo en los tiempos actuales y por venir.

Considerada por Dani Rodrick, de la Escuela de Gobierno “John F. Kennedy”, de Harvard, en términos del más importante legado del siglo XX, la Economía Mixta, de definición compleja y no simplista, a la cual, resulta posible agregar otras exigencias, es una aproximación conceptual mucho más apropiada, y de fácil aceptación, como demostraré en un instante.

En reciente acto, con la Rectora de mi Universidad y Eduardo Fernández, importante líder socialcristiano venezolano, en la sede nacional del IFEDEC; instituto de capacitación al cual este último ha estado ligado, refería, en una intervención sobre el tema del artículo, que mis cursantes de Sistemas Económicos, gente mayormente de poca información económica y política, siempre, después de una muy exhaustiva revisión, terminan ponderando y optando, muy positivamente, por un sistema que combine las bondades del mercado, las responsabilidades del Estado y la atenta contraloría de la ciudadanía, en un contexto mundial –globalizado- en el cual la competitividad, la acción de distintos niveles de gobierno y la capacidad emprendedora –y también solidaria- de todos deben conjugarse.

Definición exigente. Pero, aceptable de inmediato. Así que no me vengan con simplismos: la discusión hoy –en Venezuela y el mundo- pide un poco más de pensamiento complejo y capacidades de formulación bastante más creativas. De igual forma, el abandono de la inocencia. Decir capitalismo, a secas, puede ocultar, más que aclarar.

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