Como dos gotas de agua

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Para muestra basta un botón, entre los más fervientes defensores del socialismo del siglo XXI en nuestra región sin duda sobresale, además de su impulsor y benefactor Hugo Chávez Frias, el presidente de Bolivia, Evo Morales, al que apreciamos cada vez más consustanciado con el modelo. Para muestra basta un botón, entre los más fervientes defensores del socialismo del siglo XXI en nuestra región sin duda sobresale, además de su impulsor y benefactor Hugo Chávez Frias, el presidente de Bolivia, Evo Morales, al que apreciamos cada vez más consustanciado con el modelo.

Pues bien, la adormecida derecha boliviana resurgió de las cenizas, cuestionando duramente la decisión de las Fuerzas Armadas en declararse socialistas, tomando la misma determinación que sus pares venezolanas, en una clara señal de reordenamiento y total apoyo a la actual administración boliviana, la que retribuyó su accionar premiando a los militares con una distinción por su bicentenario.

El general en retiro Marcelo Antezana, ex comandante del Ejército y actual senador por la oposición fue una de las primeras voces que retumbaron en el altiplano, acusando al general Antonio Cueto de transgredir la Constitución y la ley de las Fuerzas Armadas, al haber “comprometido política, partidaria e ideológicamente” a esa institución con el Gobierno de Morales, por lo que planteará en forma oficial a los efectos de que Cueto comparezca ante las comisiones de Constitución y Defensa del Senado Boliviano para justificar las trasgresiones, por las que sin lugar a dudas deberá de ser pasado a retiro efectivo.

Como dato irrefutable Antonio Cueto en su carácter de Jefe del Ejército, retribuyendo su ratificación en el cargo hasta principios del 2012, declaró que las Fuerzas Armadas son socialistas comunitarias, antiimperialistas y anticapitalistas, menuda declaración, que no ha hecho otra cosa que sacudir, tal lo anticipado, de la profunda modorra en la que la derecha boliviana de hallaba imbuida.

Retrotrayéndonos en el tiempo, es bueno recordar que desde su llegada al poder, Evo Morales afianzó sus relaciones con los militares, los que cargaban con la pesada mochila de una paupérrima imagen gracias a su recordada y nefasta represión de la “guerra del gas” de 2003,

El presidente Morales, con el objetivo de revertir su imagen, y mal que les pese a muchos logró el objetivo, involucrando a los uniformados en todas sus nacionalizaciones: los militares ocuparon desde campos gasíferos hasta compañías de teléfonos para colocar carteles nacionalistas.

De un ejercito que salvo la batalla que libró en los años 60 contra el Che Guevara, al que derrotó, sólo sufrió reveses en las demás guerras que enfrentó, Evo encontrando sólo jirones, se empeñó en revertir su paupérrima imagen integrándolos a la sociedad, por ejemplo, la Asamblea Constituyente fue inaugurada con un desfile indígena militar para el que los aquellos se prepararan practicando el paso de ganso en los cuarteles, en una función más social los militares pagan el bono Juancito Pinto, que llega al comienzo de las clases a todos los alumnos de escuelas públicas, ya en un concebido revival de las historia de las milicias, al momento los militares bolivianos saludan al presidente con un izquierdista “Venceremos” como respuesta al “Patria o Muerte” que Morales pronuncia con tono marcial.

Una vez a la semana Evo Morales le dedica parte de su tiempo matinal al Alto Mando Militar y, a modo de ser sinceros no fueron pocas las cosas que los militares han conseguido, más de lo imaginado durante su gestión. Han mantenido la misión en Haití, y gracias a un futuro convenio entre Rusia y el Gobierno de Evo Morales palpitan en el futuro cercano una renovación total de su obsoleto armamento que data de los años 70 a partir de un préstamo acordado con Rusia.

En otro orden, pero siempre determinado por el efecto reconciliación Evo Morales muestra muy poco entusiasmo en investigar la represión de las dictaduras derramando la total responsabilidad de los hechos a los inefables traidores a la patria, representantes del neoliberismo y del capitalismo salvaje únicos responsables de los males que aquejan al país del altiplano, y por consiguiente los que han tocado a la puerta de los cuarteles usando a su gusto y piacere a las Fuerzas Armadas.

Ante este panorama, sólo resta preguntarse, quién es quién dentro de esta melange que cada día ofrece la región.

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