Los ataques contra el euro empiezan a castigar a Francia

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Los ataques contra el euro, que se han recrudecido en las últimas semanas, han alcanzado hoy a Francia, una de las grandes potencias regionales. La pesada máquina burocrática que mueve la UE lleva meses alentando, con su falta de actividad y rapidez, a los especuladores financieros en su afán de ‘tumbar’ el euro. Los expertos del sector opinan que la falta de entendimiento entre los países miembros otorga una ventaja nada desdeñable a los ‘atacantes’ de la moneda única. Tras el rescate de Irlanda la tensión aumenta en Portugal, España e Italia. Los ataques contra el euro, que se han recrudecido en las últimas semanas, han alcanzado hoy a Francia, una de las grandes potencias regionales. La pesada máquina burocrática que mueve la UE lleva meses alentando, con su falta de actividad y rapidez, a los especuladores financieros en su afán de ‘tumbar’ el euro. Los expertos del sector opinan que la falta de entendimiento entre los países miembros otorga una ventaja nada desdeñable a los ‘atacantes’ de la moneda única. Tras el rescate de Irlanda la tensión aumenta en Portugal, España e Italia.

Es lo que opinan, por ejemplo, en Citigroup. Valentin Marinov, analista de este banco en Londres, considera que los aumentos del diferencial entre los bonos de la eurozona “se debe a un círculo vicioso que se alimenta de la desconfianza y las tensiones de los países periféricos”. En un informe elaborado por la entidad estadounidense se duda además de que Bruselas trabaje con la celeridad necesaria para combatir el futuro a corto plazo que encara toda la región.

Esta duda también la comparten, según ha podido saber EL BOLETÍN, los especuladores financieros internacionales. “Hace mucho que Europa no tiene un líder fuerte, las medidas que proponen carecen de sentido y, además, cada uno parece ir por su lado”, aseguraron fuertes de la industria de los ‘hedge funds’ a este periódico. “Si la UE quiere salir de esta situación deberá aprobar medidas institucionales que permitan actuar con rapidez, pero esto no parece probable de momento”, aseguró la misma fuente.

Por desgracia para los más optimistas, Nouriel Roubini -uno de los economistas que predijo la crisis financiera- ha dado la razón a estos fondos al afirmar en una conferencia celebrada en Praga que España podría llegar a solicitar un rescate en un futuro no muy lejano. Según el ‘gurú’, la pérdida de confianza no puede combatirse con las medidas que hasta ahora han adoptado las autoridades comunitarias, como los sucesivos rescates a Grecia e Irlanda. Para él, poner dinero en países al borde de la quiebra de forma sistemática no es ninguna solución y sí una mayor unidad.

La Comisión Europea (CE) parece haber querido confirmar esta teoría hoy. Olli Rehn, comisario de Asuntos Económicos y Monetarios del brazo ejecutivo de la UE ha afirmado que las pruebas de solvencia a la banca -más conocidos como ‘stress tests’- que se realizaron el pasado mes de julio fueron coordinadas por la Comisión, pero supervisadas por los reguladores de cada país. Rehn trata así de culpar a los propios irlandeses de haber fallado en el pronóstico sobre su banca, que ha situado al Tigre Celta al borde de la quiebra. Las pruebas de solvencia de hace cuatro meses establecieron que la banca irlandesa podría ‘capear’ un entorno macroeconómico adverso.

Es evidente que, ante este escenario, los fondos de alto riesgo no pierden el tiempo en su afán de derribar el euro, como ya hiciese el multimillonario George Soros con la libra esterlina en el año 1992. Primero propiciaron con sus apuestas bajistas y gracias a la indecisión de Bruselas, la caída de Grecia el pasado mes de mayo. Ahora, tras el rescate enviado por la UE y el FMI a Irlanda, han salido fortalecidos: “Si ellos dicen que van a rescatar a cualquiera que lo necesite, los fondos van a ponerles a prueba para ver si eso es verdad”, comentaba el gestor de un ‘hedge fund’ afincado en Europa. Así que ahora toca Portugal, y después España e Italia, que en los mercados de deuda ya apuntan cifras más que preocupantes (con los bonos españoles a diez años ofreciendo una rentabilidad por encima del 5,5% y los italianos del 4,8%).

Pero la osadía ya ha traspasado la frontera ‘periférica’ y ha comenzado a adentrarse en el corazón de Europa. Los ataques contra el euro que ha recibido la región en las últimas semanas, canalizados a través de los mercados de deuda, han terminado por afectar a una de las potencias de la eurozona: Francia.

Desde que la semana pasada se propusiese en un debate político de la televisión alemana incluir a Francia en el área ‘devaluada’ de una supuesta eurozona dividida en ‘ricos’ y ‘pobres’, París ha tenido que ‘salir’ dos veces a rechazar rumores cada vez más intensos sobre su solvencia.

Hoy le ha tocado al ministro de Presupuestos galo, François Baroin, aclarar que Francia “no corre el riesgo de perder su ‘rating AAA’”. “Somos un valor seguro junto con Alemania”, ha aclarado Baroin mientras situaba la economía francesa a la altura de la germana, la más potente de la eurozona.

A Baroin le ha tocado disipar rumores un día después de que la ministra de Finanzas gala, Christine Lagarde, declarase que “no existe riesgo de contagio” en su país. Unas declaraciones que sorprendieron a todos, pues si bien el mensaje es el esperado, lo inédito fue, precisamente, que París ‘saliese’ a ahuyentar los rumores. Precisamente el hecho de negar esa exposición al riesgo de contagio es el primer síntoma de que existe ese riesgo, según se ha demostrado en los últimos meses.

S&P fue la primera agencia de rating que quitó la ‘matricula de honor’ a España en enero de 2009. Luego fue Fitch, en mayo de 2010 y más tarde Moody’s, el pasado mes de septiembre.

El banco de inversión británico Evolution Securities mantiene una visión pesimista de cómo transcurrirán las cosas en Europa. “Con los mercados moviéndose rápido hacia España e Italia puede que ambos países pasen de convertirse en ‘demasiado grandes para caer’ a ‘demasiado grandes para salvar’ [en inglés: ‘from too big to fail a too big to bail’]”, comentó Gary Jenkins, director de estrategia de renta variable de esta entidad. En otras palabras; que si la crisis de deuda toca a las grandes economías del Mediterráneo el salvamento será prácticamente una empresa imposible, amén de peligrosa.

El principal escenario en el que operan los especuladores es el mercado de deuda, que por extensión afecta al mercado bursátil. Las señales de que España e Italia pueden ser los siguientes objetivos tras Portugal es el mensaje que se traduce del comportamiento de estos mercados. Los bonos españoles han rozado los 300 puntos básicos de diferencial esta mañana, una cifra que no se veía desde hace una década. Italia no se queda atrás, y mantiene esta tendencia acercándose al 5% de rentabilidad en sus bonos a diez años. A mediados de noviembre cotizaba por debajo del 4%.

Además, el próximo año España debe encarar pagos por valor de 150.000 millones de euros. Italia debe recaudar, con el mismo fin, 340.000 millones, según los datos de Evolution Securities. Algo que ven difícil algunos expertos consultados por este medio, a pesar de que el déficit por cuenta corriente español se ha reducido en los primeros meses del año un 13,15% en relación al mismo período de 2009. De 44.150 millones de euros a 38.340 millones de euros, según los datos del Banco de España.

También parte de la banca española ha salido en defensa de la gestión de José Luis Rodríguez Zapatero, y un informe del BBVA afirmaba hoy que el déficit público no superará el 6% del PIB en 2011, contradiciendo así a la CE, que dijo que esta cifra sería del 6,4%. Por su parte, el secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, ha explicado hoy que cree que el recrudecimiento de las turbulencias financieras “no tiene por qué ser excesivamente preocupante”, pero admitió que “lo es” el hecho de que el incremento del coste de emisión de la deuda española pueda perdurar en el tiempo, porque podría derivar en un encarecimiento de los créditos al sector público.

En este marco tan complicado, quizás la peor noticia es que las propias instituciones emisoras de la UE, como el Banco de Inversiones Europeo (EIB, por sus siglas en inglés), tendrían que colocar deuda con una rentabilidad superior al 3% si salen ahora al mercado, por encima de la ofrecida por el más poderoso de los Veintisiete: Alemania. Aunque los papeles de la potencia económica de la eurozona también haya sufrido advertencias por parte de los especuladores, al atisbar que la deuda del Reino Unido recorta diferencias con la suya, como también pasa con los papeles estadounidenses.

A consecuencia de este marco pesimista, los elevados costes de colocar deuda soberana se han trasladado al ámbito corporativo, según se lee en los datos del índice iTraxx Crossover, donde aparece que el diferencial de la deuda corporativa europea se ha incrementado a la par -aunque de manera más discreta- que el de los papeles soberanos.

El mercado bursátil, como ya se ha indicado previamente, también se ha visto perjudicado por esta crisis de deuda. De hecho, quizás reste protagonismo a este último, ya que según varios analistas cada vez existe menos liquidez entre los bonos mientras se incrementa la volatilidad en las bolsas europeas, como ha sido el caso hoy.

El Ibex 35 va a cerrar su peor mes desde 2008 y en los últimos cinco días ha perdido alrededor de un 10% de su valor. Para Nuria Álvarez, analista de Renta 4, las tensiones existentes en la Bolsa española tienen su origen en los mercados de deuda soberana. “Los mercados piden mayores medidas para controlar las cifras de deuda”, comentó la experta, que analizaba la volatilidad reinante hoy en el principal indicador bursátil español con cautela, y explicaba que el repunte del índice a media mañana -que ha pasado de caer un 1% a ganar un 0,3% en menos de dos horas- se puede deber a una relativa tranquilidad tras el rescate de Irlanda y a las compras en el mercado ante el buen precio de muchos valores tras varias jornadas de caídas.

Otros analistas consultados argumentaban que el repunte mañanero se ha debido a que el Ibex 35 “ya había tocado mínimos y por lo tanto vuelve a subir”, en palabras de Luis Benguerel, de la firma Interbrokers. La misma opinión era compartida por José Lizán, de Nordkapp: “Es puro mercado”, aseguró este experto.

Sin embargo, los expertos más críticos han afirmado que esta jornada de volatilidad -extensible también a Frankfurt, Londres, Milan y París- ha sido provocada por el flujo de especuladores desde los mercados de deuda, que han copado de operaciones intradía los principales parqués del Viejo Continente. Al cierre de esta edición el Ibex 35 bajaba un 0,54%.

El ex presidente del Gobierno Felipe González ha instado hoy al Banco Central Europeo (BCE) a comprar deuda pública de los estados que sufren el acoso de los mercados para evitar otro rescate , como el de Irlanda o Grecia, que podría plantearse “dentro de dos meses”. Durante su intervención en unas jornadas organizadas por la Fundación Ideas, que preside el ex ministro Jesús Caldera, González señaló que si el BCE siguiera el ejemplo de la Fed, la especulación se acabaría.

Además, calificó de “pueblerino” echarle la culpa a “quien gobierna” en un momento de “plena turbulencia financiera” en el que el margen de actuación es “reducidísimo”. Eso sí, cree que la actuación de la UE es “manifiestamente mejorable” y plantea dos soluciones: avanzar hacia la “federalización” o ir hacia un “desarme ordenado de los avances en la integración europea”.

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