Efectos colaterales

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La depreciación del dólar en los mercados de cambio internacionales está teniendo su mayor efecto en la trayectoria de varias divisas latinoamericanas, como el real brasileño o el peso chileno y mexicano. No obstante, los expertos se muestran cautos y aseguran que, salvo en el caso de la moneda brasileña, las perspectivas de la divisa chilena y de la mexicana no son tan sorprendentes como parecen. La depreciación del dólar en los mercados de cambio internacionales está teniendo su mayor efecto en la trayectoria de varias divisas latinoamericanas, como el real brasileño o el peso chileno y mexicano. No obstante, los expertos se muestran cautos y aseguran que, salvo en el caso de la moneda brasileña, las perspectivas de la divisa chilena y de la mexicana no son tan sorprendentes como parecen.

Según un reciente trabajo de la prestigiosa revista Tendencias, la depreciación del dólar en los mercados de cambio internacionales está teniendo su mayor reflejo en su cruce con las principales monedas latinoamericanas, que se refleja en el hecho de que la divisa brasileña, el real, cotiza cerca de los máximos registrados antes de la crisis financiera que comenzó en 2008. También el peso chileno se ha situado en máximos desde el mes de mayo de 2008 y la moneda mexicana no se queda atrás, ya que se ha apreciado en la misma línea, si bien es cierto que cotiza desde hace meses de forma bastante estable.

Además, según mantienen estos analistas, la propia debilidad de la divisa estadounidense y las favorables perspectivas de crecimiento de la región, la revitalización del comercio exterior y el atractivo que el diferencial de tipos de interés supone para las operaciones de ‘carry trade’ explican esta apreciación de las divisas. No obstante, los expertos de la publicación aclaran que si se mide la evolución de estas divisas en términos efectivos reales, o lo que es lo mismo, con respecto a una cesta representativa y considerando el diferencial de precios, se puede comprobar que la apreciación no es tan significativa como podría parecer a primera vista, excepto en el caso del real brasileño.

Es, precisamente, en Brasil donde esta evolución del tipo de cambio puede generar más distorsiones en la política monetaria y por ello el Banco Central ha detenido el proceso de subidas de tipos iniciado en abril como consecuencia de la mejoría de la inflación y la incertidumbre sobre la economía internacional, especialmente en EEUU.

En Chile, la apreciación del peso ha influido en la decisión de subir el tipo oficial 25 puntos básicos, tras cuatro subidas consecutivas de 50 puntos, si bien la inflación se está comportando mejor de lo previsto y es una economía más abierta y, por ello, más vulnerable al exterior. En México, la apreciación del tipo de cambio ha sido moderada y, en cualquier caso, aún tiene margen para mantener su política monetaria actual independientemente del tipo de cambio.

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