Ataque al euro

Los especuladores financieros mantendrán su ataque al euro mientras dure el clima de indecisión en Bruselas, el cual no parece que vaya a desaparecer este mes de marzo a pesar de todas las advertencias lanzadas desde organismos internacionales como el BCE. Además de la falta de consenso existente en torno a las reformas fiscales que debe encarar la región, la inflación empieza a complicar, y mucho, la situación. Los especuladores financieros mantendrán su ataque al euro mientras dure el clima de indecisión en Bruselas, el cual no parece que vaya a desaparecer este mes de marzo a pesar de todas las advertencias lanzadas desde organismos internacionales como el BCE. Además de la falta de consenso existente en torno a las reformas fiscales que debe encarar la región, la inflación empieza a complicar, y mucho, la situación.

De momento, ya son varios gestores de hedge funds han advertido contra un incremento prematuro de los tipos de interés por parte del BCE. FX Concepts, un fondo de alto riesgo especializado en divisas, apuesta por una depreciación del euro frente al dólar a lo largo de 2011 conforme el Viejo Continente vaya sufriendo sustos relacionados con su entramado financiero. No es el único fondo que piensa de este modo; Standard Life Investments comparte su postura.

Sin embargo, la creciente inflación preocupa al país más influyente de la zona del euro y el que hasta ahora ha impedido que se defina un mecanismo que asegure la estabilidad de los países periféricos: Alemania. Los precios han subido en febrero un 2,1% en el país centroeuropeo y, aunque la cifra en sí no parezca alarmante, la población del país alberga en su fuero interno un miedo histórico hacia esta tendencia que podría complicar la agenda política de la canciller del país, Angela Merkel.

Los expertos también advierten de que el en caso de que Bruselas no consiga blindar el euro, la moneda única se debilitará y la incertidumbre sobrevolará la región. Esta incertidumbre “volverá a ocurrir una y otra vez hasta que no se resuelvan los problemas estructurales de forma competente, no sólo a escala europea, también a escala nacional”, comentó el director del departamento de Macroeconomía del Instituto Internacional de Finanzas, Jeremy Lawson, a los medios especializados.

En este contexto de una incertidumbre que ya se ha convertido en rutinaria, el Gobierno de Portugal ha anunciado nuevas medidas de ajuste para reducir su déficit un 3,7% entre 2012 y 2013, entre las que destaca la penalización con un impuesto especial de las pensiones superiores a los 1.500 euros. Este anuncio tiene lugar después de que un parlamentario germano, el democristiano Michael Fuchs, haya expresado en un programa de radio local que, en su opinión, Portugal es un “posible candidato” para un rescate financiero.

Una de las principales causas que generan una falta de unidad más que necesaria en Bruselas está relacionada, para muchos analistas, con los salarios. Los países más fuertes de la región, como Alemania, consideran que los países periféricos no mantienen una coherencia en las subidas salarios que -argumentan desde Berlín- no se corresponden con la productividad de los trabajadores.

Alemania no está sola en este debate. Otros países como Holanda o Finlandia apoyan una reforma en estos países, para que los salarios vayan ligados a la productividad de los respectivos sectores laborales, y no a las tendencias de la inflación. Además, desde los medios financieros especializados se apoya esta argumentación.

“Los incrementos de sueldo insostenibles en los países más débiles de la zona del euro han dejado estas economías en una clara desventaja ante potencias como Alemania, amenazando a los países más endeudados con años de desempleo alto mientras los salarios poco a poco van reduciéndose”, escribía el columnista de Dow Jones, Matthew Dalton.

Tratando de salvar el abismo entre los países centrales y los periféricos en torno a esta cuestión, la semana pasada el presidente del Consejo Europeo, Herman Von Rompuy, y el presidente de la Comisión Europea, Jose Manuel Durao Barroso, recomendaron establecer un sistema de revisión para vigilar las subidas y bajadas de los salarios en la zona del euro.

Esta propuesta, presentada como un borrador del pacto de competitividad que se pretende impulsar durante este mes, podría alterar no obstante el sistema de los salarios de Alemania y otros países que llevan años funcionando con pactos colaterales entre Gobierno, empresas y sindicatos que tienen en mente aspectos macroeconómicos a la hora de tomar decisiones. Y que, por tanto, no parecen dispuestos a alterar su modo de operar en esta dirección.

Así, parece poco probable que en ese primer aspecto en el que se necesita un consenso, las posturas vayan a acercarse durante el día de hoy. Aunque al cierre de esta edición Europa Press ha descubierto el contenido de una carta enviada por el presidente José Luis Rodríguez Zapatero a Van Rompuy en la que asegura que cree en la necesidad de eliminar la rigidez en la economía de la zona del euro, también en los salarios.

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