Jaque al Rey

Esta semana, muchos expertos internacionales del campo de la economía han alertado sobre el riesgo de inflación excesiva que azota a los países emergentes, reyes del crecimiento económico durante 2010. La buena marcha de su recuperación después de la crisis financiera que azotó a sus mercados durante el año 2009, unida al aumento de los precios de las materias primas y, en especial, de los alimentos, puede tener, sin embargo, un efecto devastador sobre la evolución de las economías de estos países. Argentina y Venezuela son un buen ejemplo de ello. Esta semana, muchos expertos internacionales del campo de la economía han alertado sobre el riesgo de inflación excesiva que azota a los países emergentes, reyes del crecimiento económico durante 2010. La buena marcha de su recuperación después de la crisis financiera que azotó a sus mercados durante el año 2009, unida al aumento de los precios de las materias primas y, en especial, de los alimentos, puede tener, sin embargo, un efecto devastador sobre la evolución de las economías de estos países. Argentina y Venezuela son un buen ejemplo de ello.

En este sentido, el responsable del Banco Central Europeo, Jean Claude Trichet, en calidad de representante de los principales Bancos Centrales del mundo, el llamado G10, ha sido una de las grandes autoridades monetarias en alertar sobre dicho peligro. Durante la reunión que mantuvo el Banco Internacional de Pagos en Basilea (Suiza) el pasado 10 de enero, el responsable de la economía europea puso de manifiesto que es necesario controlar la excesiva subida de los precios en algunos países en vías de desarrollo para el buen funcionamiento de la economía mundial.

Según ha expresado este grupo, el rápido crecimiento de los países emergentes, principalmente China, India y Brasil, en un contexto económico todavía débil, puede conllevar un cambio en el modelo de consumo de los hogares que provoque un efecto inflacionario.

Los gobiernos latinoamericanos también están preocupados porque el alza en los precios de los alimentos podría suponer un impacto adicional en la inflación, mientras que el consumo se acelera en gran parte de la región por el incremento en el poder adquisitivo y el mayor acceso a la clase media de la población que han traído como consecuencia unas monedas más fuertes.

Las materias primas, en especial de los alimentos, nunca han estado tan caras. El precio de estos víveres tocó el pasado mes de diciembre un nuevo récord, según ha informado la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Su indicador, que analiza la evolución de 55 materias primas alimentarias, ha alcanzado el último mes los 214,7 puntos, frente a los 206 del mes anterior y por encima de los 213,5 puntos del anterior récord, marcado durante la crisis alimentaria de 2008.

Además, las previsiones apuntan a que podría producirse una mayor escalada en los precios. Esto es así debido a la mala situación climatológica que azota al Planeta, y que provoca catástrofes naturales, inundaciones y sequías.

Sin embargo, el Banco Internacional de Pagos no ha sido la única autoridad monetaria que ha puesto en alerta a estos países emergentes por el azote de la inflación. El Banco Mundial (BM) también lo ha hecho en su último informe. En el documento, titulado Perspectivas Económicas para 2011, el organismo internacional ha afirmado que los elevados precios de las materias primas han impulsado las exportaciones y la demanda doméstica, lo que, sumado al fácil acceso al crédito, ha respaldado el consumo interno. Ante esta situación, el riesgo de que el crecimiento global sea inferior al previsto haría que las ganancias acumuladas en la región reviertan rápidamente debido a una excesiva inflación.

En dicho informe, el BM ha considerado otra serie de riesgos que podrían vivir los países emergentes. Según el organismo internacional, la situación económica de EEUU y de Europa podría afectar a Latinoamérica durante 2011. El grupo ha afirmado que la crisis de deuda soberana que vive la zona euro y la ralentización en el avance de EEUU podrían tener repercusiones en la región.

El principal riesgo para el crecimiento económico de Latinoamérica proviene de los países europeos, especialmente de España y Portugal, debido a los estrechos vínculos comerciales y financieros que unen a ambos países con América Latina. Si se agrava el problema de la deuda soberana en la Península Ibérica, los bancos de dichas naciones se podrían ver obligados a reestructurar su deuda o a buscar liquidez en sus filiales en Latinoamérica. Esto podría endurecer el crédito de la región.

Según el BM, existe un tercer riesgo. Se debe a que la política monetaria de los países latinoamericanos se encuentra sobrecargada ante la entrada masiva de capital extranjero. Esto podría afectar al robusto crecimiento de la región, que ha alcanzado un promedio del 5,7% en 2010. La entrada masiva de capital puede tener un efecto desestabilizador sobre los tipos de cambio, la competitividad de sus exportaciones y los precios de sus activos.

Por otra parte, a pesar de las iniciativas que han tomado algunos de los gobiernos latinoamericanos para controlar la expansión monetaria con tasas de interés más altas (como es el caso de Brasil), muchas monedas de la región han experimentado una auténtica escalada en su valor, lo que ha perjudicado la competitividad de sus ventas al exterior. La apreciación de las divisas es, precisamente, otro de los riesgos que deben afrontar los países latinoamericanos durante este año.

Ante este panorama, los Bancos Centrales de América Latina podrían encontrarse en una coyuntura de difícil resolución. Si continúa el avance de los precios de las materias primas, los organismos supervisores tendrán que decidir entre subir sus tasas de interés para enfriar la economía, que es precisamente lo que ha aconsejado el Banco Internacional de Pagos, o proteger al sector exportador.

Como es bien sabido, hasta la fecha los diferentes gobiernos y autoridades monetarias de la región han tomado iniciativas encaminadas a moderar la escalada de sus divisas para proteger la competitividad internacional de sus exportaciones de materias primas. Pero si se cumplen los pronósticos de la ONU, los Bancos Centrales tendrán que replantearse su estrategia y apostar por un aumento de las tasas de interés, o el precio de sus monedas en el mercado financiero, para no comprometer sus metas inflacionarias. En este sentido se ha manifestado, como decíamos, el BM.

El G10 también ha recomendado a los países emergentes incrementar las tasas de interés para frenar la inflación. Pero esto, a su vez, elevaría aún más el diferencial con las economías avanzadas y atraería más capitales hacia estos mercados. Algo a lo que los gobiernos latinoamericanos se han mostrado reticentes, debido a que traería consigo una escalada en el valor de sus divisas y afectaría, como decíamos, a la competitividad de sus exportaciones.

Cabe recordar que una tasa de interés alta incentiva el ahorro, pero perjudica a las exportaciones al fortalecer la divisa. Sin embargo, una tasa de interés baja estimula el consumo, lo que, sumado a la carestía de los alimentos, podría poner en peligro la inflación de los países latinoamericanos.

Hacia esta iniciativa podrían apuntar los Bancos Centrales de Latinoamérica. En este sentido, la autoridad monetaria chilena ha anunciado esta semana que podría llevar a cabo un alza en su Tasa de Política Monetaria, que es, precisamente, el tipo de interés del que hablan los organismos internacionales.

En el documento que ha publicado el Banco Central de Chile referido a la última reunión del Grupo de Política Monetaria, la autoridad monetaria ha puesto de manifiesto que continúa la preocupación por el incremento en el precio de los alimentos en los mercados internacionales como un factor de presiones inflacionarias. El organismo considera que éste es un riesgo a considerar, sobre todo porque en varias economías emergentes se han observado aumentos de los registros y de las expectativas de inflación.

En el caso de Chile, las proyecciones apuntan a que el Índice de Precios al Consumo (IPC) aumentará más rápido de lo previsto hace un mes. En este sentido, los operadores financieros han pronosticado que la inflación crecerá un 3,8% en los próximos doce meses, según la encuesta quincenal de operadores financieros, dada a conocer esta semana por el Banco Central. Esto representa un incremento significativo respecto a la encuesta anterior, cuando auguraban un alza del 3,3%.

Sin embargo, Chile ha sido uno de los países latinoamericanos en los que menos ha avanzado la inflación durante 2010, con un previsible aumento del 3% en el IPC.

En la economía chilena, al alza del precio en todo el mundo de los alimentos se suma que la intervención en el mercado cambiario internacional que realizará el Banco Central durante este encarecerá las importaciones. La autoridad monetaria comprará durante este año un total de 12.000 millones de dólares (9.215 millones de euros), intervención que anunció el pasado 3 de enero.

Antes de dicho anuncio, cuando el peso chileno se ubicaba en máximos de 32 meses, el débil tipo de cambio amortiguaba el alza global en los precios de los productos importados. Sin embargo, ahora está presente en el país el fantasma de una escalada inflacionaria con el alza del valor de sus compras al exterior y con un dólar más caro.

Venezuela es el país que ha registrado una mayor inflación durante 2010. La economía venezolana ha cerrado el año con un incremento en los precios del 27,2%, según los datos oficiales del Banco Central, en medio de un escenario de recesión económica. En efecto, Venezuela, junto a Haití, es el único país latinoamericano que no ha crecido durante el año pasado.

Al país bolivariano le sigue de cerca Argentina. Los cálculos oficiales, elaborados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) reflejaron el pasado mes de noviembre un avance en el IPC del 10% durante los once primeros meses de 2010. Sin embargo, este organismo carece de credibilidad en el país. Los cálculos de los analistas económicos aseguran que la inflación del país que preside Cristina González ronde un 25%. En el país andino, donde la comida representa un 60% de su IPC, el coste de los alimentos ha trepado un 37%.

En Brasil la inflación ha trepado un 5,91% en 2010, a lo que supone su mayor cifra en seis años. Estos son los datos publicados por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística. El país carioca vive, como es bien sabido, un contexto económico marcado por un abultado crecimiento, con una expectativa de expansión superior al 7% durante 2010. La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, ha asegurado que no permitirá que la inflación tenga un repunte desmedido. Para controlar el avance de los precios, planea aumentar las tasas de interés, pero con una bajada del gasto público. También los responsables del Banco Central del país han dicho que los precios son un riesgo relevante para la inflación y que sería una de las razones para dichos esperados aumentos de las tasas de interés durante 2011.

En México, el alza de los precios ha alcanzado un 4,4% durante 2010. Respecto a los alimentos, su alza de precios interanual se triplicó el pasado mes de noviembre en comparación con los dos meses anteriores. Sin embargo, en el país norteamericano la situación es menos urgente, debido a que la lenta recuperación económica del país después de la crisis global, lastrada por la situación de EEUU, puede posponer los aumentos en las tasas de interés hasta el próximo año.

En Ecuador la inflación ha mostrado un comportamiento más moderado, con un alza del 3,3% en diciembre. También Colombia ha experimentado un leve aumento en el IPC, del 3,17%.

Pero, sin duda, ha sido Perú el país que mejor se ha comportado, con la nota de inflación más baja. Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática del país, el IPC peruano ha experimentado un avance del 2,08%. Algo que no ha tenido relación con su crecimiento, ya que las proyecciones sobre el Producto Interior Bruto (PIB) peruano fueron revisadas al alza en distintos momentos de 2010 y se ubican por encima del 8%. De esta forma, Perú será uno de los países que más haya crecido durante el año pasado.

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