La educación hace futuro

La educación es, según los expertos, una de las principales fuentes de progreso para un país. La Cumbre iberoamericana, que este año se celebra en Argentina los próximos 3 y 4 de diciembre y que reunirá a los mandatarios de 21 países, va a hacer hincapié en este aspecto. Sin embargo, hay una diferencia con respecto a otras épocas. América Latina enfrenta lo acuerdos desde el punto de partida preferente, el de la bonanza económica. La educación es, según los expertos, una de las principales fuentes de progreso para un país. La Cumbre iberoamericana, que este año se celebra en Argentina los próximos 3 y 4 de diciembre y que reunirá a los mandatarios de 21 países, va a hacer hincapié en este aspecto. Sin embargo, hay una diferencia con respecto a otras épocas. América Latina enfrenta lo acuerdos desde el punto de partida preferente, el de la bonanza económica.

El secretario general iberoamericano, Enrique Iglesias, en su comparecencia en el Fórum Europa celebrado en el hotel Ritz de Madrid este miércoles, lo señaló claramente. “El futuro de América Latina pasa principalmente por una mejora en la educación y en las infraestructuras.” Bajo esta premisa, Iglesias considera que “América Latina debe aprovechar la coyuntura económica para mejorar la educación. Este cambio educacional es necesario para cambiar el modelo económico del subcontinente”.

La querencia del secretario del Segib viene refrendada por un acuerdo que tiene muchos visos de ser aprobado. Se espera la aprobación de inversiones por valor de 100.000 millones de dólares (78.000 millones de euros), que son viables porque “en su mayoría están pagados ya por los gobiernos, 12 empresas van a aportar parte del dinero y se buscará financiación en entidades como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID)”. Iglesias aseguró que “la Cumbre tiene consistencia porque las estimaciones previas realizadas por la Cepal son buenas”.

Fuentes próximas a la organización de la Cumbre han confirmado a este diario que otros tres temas marcarán las conversaciones y, todo parece indicar, tendrán recorrido. La que parece más clara es la situación que vive Honduras desde que sufriera el Golpe de Estado en el que perdió su cargo el presidente Manuel Zelaya. Existe división entre los mandatarios que consideran que el Gobierno de Porfirio Lobo posee legitimidad democrática y debe ser tratado como tal, y los que consideran que si se hiciera de esta manera se estaría dando pábulo a los militares para expulsar del gobierno a cualquier presidente para después convocar elecciones.

El segundo tema tiene que ver con una propuesta que lanzó Ecuador en la última Cumbre de 2009 y en la que se exponía la necesidad de expulsar de las organizaciones internacionales iberoamericanas a los países antidemocráticos. Pese a que en su momento tuvo una gran acogida, lo cierto es que han surgido problemas relacionados con el plazo de suspensión, que deben debatirse.

Por último, continua candente el conflicto fronterizo entre Costa Rica, el único país del mundo que no cuenta con ejercito propio, y Nicaragua, que ha invadido una pequeña isla de costarricense. Pero hay otras cuestiones de importancia que deben tomarse en cuenta para analizar la actualidad de América Latina.

El Secretario general iberoamericano considero necesario conseguir una integración local en la zona que permita consolidar los mercados internos (el 10% de la producción de Latinoamérica pertenece a empresas multilatinas). Denunció a su vez que “en el territorio existen unas altas tasas de informalidad (ha eludido dar un porcentaje concreto) además de ser la región más desigual del planeta y con una seguridad jurídica deficiente”.

Iglesias explicó a los periodistas que, en su opinión, “existen dos Américas Latinas distintas que favorecen la desigualdad”; una, formada por los territorios “situados por encima de Panamá vinculados al ciclo norteamericano e influidos por la tasa de crecimiento de EEUU”; y otra, constituida por las regiones colocadas por debajo del país panameño “dependientes del modelo asiático”.

A pesar de estas deficiencias, el secretario general del la Segib aseguró que “América Latina va a crecer más del 6% este año gracias a países como Chile, Perú y México”. Señaló a su vez otros aspectos positivos de la región como el hecho de que casi ha desaparecido la inflación, la reducción de la deuda en la zona, la independencia de los bancos centrales, la flexibilidad en el tipo de cambio, los abundantes recursos naturales, la estabilidad macroeconómica, el enorme potencial de inversiones (sobre todo en infraestructuras), la creciente demanda de servicios y la existencia de un empresariado de calidad.

“En América Latina no se habla de crisis sino de optimismo lo que puede llegar a ser también peligroso ya que puede llevar al conformismo y a la complacencia” ha explicado Iglesias, quien también expresó que “se ha producido un cambio importante del poder económico en el mundo ya que los países emergentes están creciendo el doble que los desarrollados”.

Bajo estas premisas, la educación será, según el propio secretario general iberoamericano, una de las vías por las que las economías latinoamericanas encuentren un modo de empoderarse con respecto a las economías dominantes. El auge de la tecnología en el modelo productivo mundial ha elevado a Alemania como poder económico. América Latina, según Iglesias, debe buscar su sitió en ese nuevo contexto y, para ello, la educación será esencial.

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